martes, 20 de diciembre de 2011

La lista de los Caídos el 20 de Diciembre de 1989.


Tropas de Ejercito de los Estados Unidos fallecidos en acciones de combate el 20 de diciembre de 1989.

1) John Conner. - Teniente. - SEAL Team 4 (Fuerzas Especiales de la Marina).

2) Donald L. McFaul . - Suboficial Jefe. - SEAL Team 4 (Fuerzas Especiales de la Marina).

3) Isaac Rodriguez. - Suboficial de Segunda Clase. - SEAL Team 4 (Fuerzas Especiales de la Marina).

4) Chris Tilghman. - Suboficial de Primera Clase. - SEAL Team 4 (Fuerzas Especiales de la Marina).

5) Isaak Garreth. - Cabo. - 2do Batallón Blindado Ligero de Reconocimiento.

6) Martin D. Denson. - Soldado de Primera Clase. - 82 División Aerotransportada.

7) Michael A. Deblois. - Sargento Primero. - 82 División Aerotransportada.

8) Vance T. Coats. - Soldado. - 82 División Aerotransportada.

9) Alejandro Manriquelozano.  - Especialista. - 82 División Aerotransportada.

10) James A. Taber Jr. - Soldado. - 82 División Aerotransportada.

11) Jerry S. Daves. - Especialista. - 82 División Aerotransportada.

12) James W. Markwell. - Soldado de Primera Clase. - 75 División Aerotransportada - Ranger.

13) John M. Price. ­- Soldado de Primera Clase. - 75 División Aerotransportada - Ranger.

14) Phillip S. Lear. - Especialista. - 75 División Aerotransportada - Ranger.

15) Roy D. Brown Jr. - Soldado de Primera Clase. - 75 División Aerotransportada - Ranger.

16) Larry Barnard. - Sargento de Staff. - 75 División Aerotransportada - Ranger.

17) Wilson B. Owens. - Suboficial en Jefe. - 160th SOAR (Regimiento Aéreo de Operaciones Especiales).

18) John R. Hunter. - Primer Teniente. - 160th SOAR (Regimiento Aéreo de Operaciones Especiales).

19) Roderick B. Ringstaff. - Especialista. - 6ma División de Infantería, Armada de EEUU.

20) Andrew P. Porter. - Suboficial en Jefe. - 7ta División de Infantería, Armada de EEUU.

21) William D. Gibbs. - Soldado de Primera Clase. - 7ta División de Infantería, Armada de EEUU.

22) Ivan M. Pérez. - Cabo. - 5ta División de Infantería, Armada de EEUU.

23) Kenneth Scott. - Soldado. - 5ta División de Infantería, Armada de EEUU.

24) Scott L. Roth. - Soldado de Primera Clase. - 89ava Brigada de Policía Militar.


Tropas de las Fuerzas de Defensa de la Republica de Panamá y Civiles Panameños fallecidos en acciones de combate el 20 de diciembre de 1989.

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Nota del Autor: A 22 años de Invasión de 1989. No contar con una cifra exacta de fallecidos y no tener todos sus nombres debería ser una vergüenza para los que decimos ser Panameños y amar esta tierra hermosa.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Quo vadis...

Quo vadis(1)… Esta mañana amanecí con esa sencilla frase dando vueltas en mi mente. Amanecí también con un país inmerso en noticias de rivalidades, odios y desengaños políticos, al igual que noticias sobre más y más muertes en las calles producto de la violencia que va en aumento y si hablamos de aumento, no puedo olvidar que como dice la canción: El costo de la vida sube otra vez… Quo vadis, eso pensaba mientras me dirigía a la ciudad, mientras atravesaba las selvas y miraba las cercas que bordean el área del canal.

Entonces recordé cuando en mi niñez esas cercas, que bordeando esas selvas, simbolizaban que mi país no era totalmente nuestro, eran el símbolo de un país ocupado por una potencia extranjera. Esa misma potencia extranjera que no permitía que yo como panameño de a pie caminara dentro de la Zona del Canal. Esa misma potencia extranjera que supo ganarse el odio de un pueblo que se caracterizaba por ser un pueblo pacífico.

Quo vadis se preguntaron entonces y casi a mediados de la década de los 60, después del gran enfrentamiento que generó heridas a cientos y la muerte de un puñado de civiles, algunos armados solo con banderas panameñas. Abrazados en una sola fuerza y llorando a sus caídos todo un pueblo supo la respuesta a la pregunta. Debemos retomar el Canal, el Canal debe ser panameño…

Pasaron más de 20 años y mi generación creció escuchando “Ustedes son el futuro de la nación… El futuro de este país se forjará con ustedes los hombres del mañana a quienes se les entregará el canal. El canal por el que todos hemos soñado”.

Toda una generación creció sabiendo exactamente ¿A dónde iba este país? ¿Cuál era la meta trazada? ¿Qué debíamos alcanzar? ¿Cuál era nuestro futuro? Esa respuesta se dejó por escrito el 7 de septiembre de 1977 y no fue hasta el 31 de diciembre de 1999 cuando finalmente se cristalizó ese sueño.

Aquel 31 de diciembre que marcaba el derribo de las cercas que separaban nuestro territorio, irónicamente también hubo cercas. La clase política levantó cercas, separando por un lado al pueblo reunido en las faldas de la colina de la administración del canal, y por otro lado a los políticos, personajes ilustres y embajadores sentados en lo alto de la colina.  Esa misma clase política que hoy sangra por las puñaladas en sus espaldas y se escupen veneno entre ellos. Volviendo a ese 31 de diciembre de 1999 al marcar la “hora cero”(2) ese pueblo, mezcla de todos los estratos sociales, sin rencores y revanchismos, derribó las cercas y valientemente corrió colina arriba empuñando banderas y con el corazón lleno de alegría y los ojos arrasados en lágrimas dijo “Alcanzamos por fin la victoria”, “Somos soberanos”.

Ha pasado mas de una década y al parecer la pregunta vuelve a la palestra “Quo vadis”. ¿Cuál es la meta por alcanzar ahora? ¿A donde queremos ir como nación? ¿Será que hemos perdido el rumbo?

Me quedo con esa imagen  de mi bandera ondeando en las manos de ese pueblo alegre que se abrazaba en la cima de la colina del Edificio de la Administración del Canal. Esa bandera compuesta por los dos colores de los partidos políticos que por generaciones derramaron su sangre en luchas a muerte, sus colores hoy descansan unidos sobre el fondo blanco que simboliza la paz. Dos partidos políticos que un buen día depusieron sus armas y pensando en el bienestar de la gente se aliaron en una sola tarea, la tarea de crear una nación.

1) Frase en Latín que se traduce: ¿A dónde vas?...

2)  En esa época se colocó, en las faldas de la colina del Edificio de la Administración de Canal, un reloj contando los días, horas, minutos y segundos que faltaban para el medio día del 31 de diciembre de 1999.

PD: Feliz cumpleaños Elsi...

jueves, 4 de agosto de 2011

Mi aterradora experiencia en un Metrobus

Los hechos que relataré a continuación, aunque parezcan producto de mi imaginación, son completamente reales. Como siempre los nombres han sido cambiados para proteger a los inocentes.

Era un sábado como pocos, sin mucho que hacer, una lluvia continua pero no torrencial caía desde mucho antes del amanecer. La mañana perfecta para dormir hasta muy muy tarde, hasta que sonó el celular. Resumiendo y para entrar en materia, una amiga me llamaba pues teníamos pendiente la revisión de su computadora. Sí, yo sé que hay cosas que solo se hacen por amor, pero yo sabia que ella estaba haciendo su carita de “por favor ¿siiiii?, mira mi carita”.

Horas después bajo una pertinaz llovizna inicia esta experiencia.

Eran las 11:36 de la mañana cuando aborde un Metrobus en la parada de la Plaza 5 de Mayo. Desde el momento en que subí me percaté que algo andaba mal, el chofer del autobús me devolvió mi cambio y los buenos días... lo notaron, eso me dio miedo. Como eran pocas las personas que a esa hora estaban en la calle y con ese clima, pude rápidamente ubicar un asiento libre junto a la ventana, preparado para lo peor.

El autobus avanzó rápidamente sin embestir ningún taxi o a cualquier otro vehiculo. En pocos minutos llegamos a la esquina del Mercadito de Calidonia, una señora cargada en paquetes al ver venir el autobús empezó a agitar su paraguas desde la esquina, el autobús avanzó y como un relámpago la silueta de la señora de los cartuchos quedo atrás. Me tomó un momento asimilar que el autobús no para en las esquinas ni obstruye las intersecciones, el autobús para en las paradas. Y así lo hizo, paró justo en la siguiente parada señalada Mercadito de Calidonia, allí me esperaba otra sorpresa aterradora, las 6 personas que esperaban el autobús subieron haciendo una impecable fila... Lo notaron verdad, esto me dio más miedo.

Con muchos más de estos extraños e insólitos casos avanzó el viaje en el Metrobus, siguiendo la ruta se detuvo en la parada del Santo Tomas, luego se detuvo en la parada antes de la UDI, luego en la parada junto a la nueva Alianza Francesa, pasó sin detenerse en la esquina de Justo Arosemena y calle 47, luego se detuvo en la parada de Calle 47 cerca del Hotel Finisterra, otras dos personas subieron al autobús y bajando a Calle 50, dos o tres personas se quedaron con los brazos extendidos intentando detener el autobús en la esquina de la estación de combustible frente a Elite. No señores el autobús no se detiene en la parada que ustedes se inventen.

Igual sucedió en la esquina de Calle 50 con Vía Brasil donde todos se quedaron con la mano alzada y finalmente el bus se detuvo en la parada del IDAAN. Continuaba el viaje y mientras el autobús se detenía en las luces rojas, sí sí ellos respetan los semaforos, empecé a darme cuenta que, aunque el autobús iban varias personas de pie, no estábamos acalorados pues el aire acondicionado a 19 C mantenía un ambiente agradable y libre olores.

A las 12:22 de la tarde el autobús se detuvo en la parada de Especialidades Pediátricas en San Fernando, me baje del autobús aun sin creer que no había escuchado ninguno Top Ten ni de Reguee o Bachatita, tampoco tuve que agarrarme por mi vida ante un frenazo, tampoco sudé la gota gorda muriendo de calor dentro del bus, así como antes cuando todo se oscurecia ante mis ojos sin saber si me había dormido de cansancio o me desmayaba por la saturación de dióxido de carbono.

Abrí mi paraguas aun recordando como viajé sentado y tranquilito viendo la lluvia caer a través de una ventana, desde un puesto diseñado para adultos, dentro de un Metrobus.

En verdad es aterrador pensar que el mundo, o la Ciudad de Panamá, como la conocíamos, puede que empiece a cambiar para todo un pueblo que finalmente recibe un servicio de transporte digno.

jueves, 22 de octubre de 2009

Otro 23 de Octubre...

¿Cómo expresar en 400 palabras lo que significa perder 18 ciudadanos en un horrendo accidente?

No hay forma de describir la mezcla de sentimientos que van desde la tristeza, pasan por la impotencia y terminan en la ira, al ver como personas inocentes mueren sin razón. Víctimas del “poco importa” de transportistas, empresarios y hasta autoridades de transito que se supone tienen el deber de velar por la seguridad de los ciudadanos.

Hace un tiempo comente mi experiencia sobre la tragedia del 23 de octubre de 2006.

La pregunta que queda en el ambiente es:

¿Qué pasó después de todo aquello, ha cambiado algo?

La respuesta: NADA, nada ha pasado o cambiado en estos largos años. Todos recordamos las promesas y palabras de políticos, fiscales y autoridades de turno, hasta recuerdo a figuras de los medios de comunicación dándose golpes de pecho mientras decían “No descansare hasta que esto cambie, podrá pasar el tiempo pero esta será una cruzada contra la muerte de panameños inocentes”.

Pero, no es que no pasara nada, han pasado muchas cosas, lamentablemente muchísimas cosas desagradables y los ciudadanos siguen muriendo en “accidentes” de transito donde la causa principal es el manejo desordenado de transportistas, que ahora sabemos con certeza que a parte de ser descuidados, irrespetuosos y peligrosos, también consumen alcohol y sustancias ilícitas que explican el desenfreno con que conducen autobuses llenos de inocentes.

En lo personal me rompió el alma pasar la mañana del 14 de agosto frente a la entrada de la sala de emergencias del Hospital Santo Tomas y escuchar al señor David Ramírez, padre de una de las victimas de la tragedia del 23 de Octubre, decir con la voz quebrada por el dolor: “ESTO NO PUEDE CONTINUAR, ESTA VAINA SE TIENE QUE ACABAR”.

¿Cuánto más dolor puede aguantar un pueblo?

¿Cuántas promesas rotas pueden aceptar los ciudadanos comunes de parte de sus autoridades?

¿Cuántos 23 de octubre y 14 de agosto debemos vivir para decir “No Más”?

Para variar muchos dicen que la culpa de todo es del gobierno que no pone mano firme contra los transportistas, pero la pregunta es:

¿El presidente se sienta en un bus y viaja al trabajo con nosotros cada mañana?

¿Viajan con nosotros las otras autoridades responsables del transporte?

Nosotros los panameños “de a pie” somos quienes debemos velar por nuestra propia seguridad. El día que despertemos y nos demos cuenta que no somos ganado en un camión, que somos personas y clientes de un servicio público y exijamos nuestros derechos como tales, entonces ese día todo cambiara.

Galen M.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

“Sin Lugar para los Peatones”

Vaya que es verdad que el tiempo vuela cuando uno se divierte, se me escaparon los meses y no pude publicar nada, ganas tenía de escribir pero no tuve suficiente tiempo. Aprovecho estas cortas líneas para agradecer los comentarios y mensajes que he recibido de aquellos que se han tomado el tiempo de leer estos, seamos honestos, extensos textos que me caracterizan. Igualmente aprovecho para comentarles mi idea de cambiar un poco el formato del blog donde pronto verán los cambios que comento, textos más cortos y hasta fotografías.

Este modesto blog ha tenido más de 460 visitas desde el mes de abril hasta estas fecha, sé que es un número pequeño, pero para mi es de mucho agrado saber que hay gente dando seguimiento al blog, visitas desde territorios distantes como Canadá, España, Argentina o Italia, donde me agrada imaginar a un panameño o panameña buscando noticias de su patria mientras una banderita roja, blanca y azul esta en su escritorio o hay un “sombrero pintao” o una “mola” colgando de la pared, para todos ellos van mis saludos.

De a pie… ¿por qué “de a pie”? por que soy uno más de los ciudadanos de a pie que camina día tras día las calles de nuestra mágica Ciudad de Panamá…

Hace unos días conversaba con una amiga sobre lo que en realidad significa el ser un panameño de a pie.

Esta pobre niña tuvo la desgracia de dejar su auto en el taller de reparación, sin medir las consecuencias de sus actos se subió a un taxi y se fue a comenzar su día de trabajo. El día paso como cualquier otro día y al final de la jornada pues toco ir de vuelta al taller por su auto… aquí comienza la aventura.

Para resumirles algunas de las peripecias de esta desventurada joven, al no encontrar un taxi que le llevara directamente al taller tomo la opción de viajar en autobús hasta un punto donde mas o menos pudiera llegar cerca de su destino y seria mucho mas fácil encontrar un taxi. Me cuenta que tendría 5 o mas años de no tomar un autobús, como todos los panameños de a pie vivió en carne propia lo que significa viajar en un autobús atestado de gente y escuchar como el chofer dice “córranse que atrás hay espacio”. Cuando finalmente llego al lugar de transbordo el tiempo apremiaba y el taller estaba por cerrar.

¿Adivinen que paso cuando empezó a detener taxis y decirles a donde iba?

Exacto le dijeron “no voy” o simplemente se fueron sin decir nada.

Finalmente un taxista en un auto que más parecía una trampa de muerte rodante se ofreció en llevarla al taller. El viaje a través del trafico de nuestra bella ciudad fue de lo más espantoso, pero finalmente justo antes de que el taller cerrara nuestra valiente protagonista llego hasta su auto. Dio gracias a Dios se abrazo al timón de su auto y se fue a casa después de un largo día.

“Yo no sé como lo haces todos los días, como pueden llegar a alguna parte en bus o en taxi pero la verdad mis respetos, realmente los respeto”

La verdad no pude aguantar las ganas de reírme al escuchar semejante aventura y en verdad para algunas personas es toda una odisea hacer lo que día a día miles de panameños “de a pie” viven.

Y es que no todos los que vivimos esto a diario nos damos cuenta que existe otra vida, o simplemente pensamos que es la vida que nos toco vivir o es nuestra triste realidad. Simplemente somos unos conformistas que con tal de vivir un día mas pues que más da, a aguantarnos todo.

Me gustaría algún día poder vivir en una ciudad donde los ciudadanos de a pie no sean tratados como gente de segunda o de tercera categoría. El gran detalle es que dejamos que así nos traten.

En mi caso yo no me siento como alguien inferior por caminar por mi ciudad. Tengo todo el derecho de ser feliz y vivir tranquilamente mi vida sin necesidad de empeñar mi salario en pagar las letras de un automóvil que como muchos piensan es la solución a todos los problemas. Una solución que se complica para aquellos que al empeñar su salario no prevén que existen gastos como combustible, mantenimiento, seguros o accidentes, sin mencionar que ahora irán mucho más cómodos sentados en su propio auto atrapados en el mismo tranque de cada día.

Para los que nos queda la opción de caminar por la ciudad pues es el título de esta oportunidad, “Sin Lugar para los Peatones”.

¿Alguna vez han notado lo deterioradas que están las aceras de nuestra ciudad? Pues si no lo han notado aquí les dejo algo para ver.





Más que estas pistas de carreras a campo traviesa también existen trampas antitanques y minas antipersonales.


Pero el colmo de los colmos es lo siguiente, ¿A quien en su sano juicio se le ocurre retirar una señal de transito, un letrero publicitario, un parquímetro o cualquier otro objeto que este en la acera sostenido por un tubo de metal y al retirarlo dejar enterrado una punta filosa en el concreto?


Solo a los panameños, pueden imaginar cantidad de uñas que a arrancado esta cosa, o los peatones distraídos que han tropezado con eso o los zapatos que hasta allí llego su vida útil, solo hay que tener un poquito de sentido común.


Sin mencionar que las empresas que construyen los mega edificios, que pronto no nos dejaran ver el horizonte en nuestra ciudad, no se toman la molestia de eliminar desechos o reparar los drenajes obstruidos por los materiales de sus obras.

Escuchaba hace poco que esta ciudad es una “ciudad hostil para los peatones” y las fotos y comentarios de arriba no dejan lugar a dudas sobre el problema. Es tan común ver que la gente no puede caminar por las aceras que tiene la necesidad de caminar por las calles, exponiéndose a ser arrollado por nuestros experimentados conductores, y al hablar de calles pues de más esta mencionar que en nuestro país las líneas peatonales están puestas de adorno en las avenidas. En una ciudad plagada de autos donde los peatones no tienen el menor derecho de paso es común ver que los conductores no respeten las líneas de seguridad, y que contradictorio resulta el nombre cuando se han dado casos de extranjeros que al pensar que en Panamá tenemos “educación vial”, han intentado cruzar la calle por la famosa línea y han resultado atropellados.

A diferencia la gran mayoría de mis conciudadanos yo no diré “El gobierno no ha arreglado las aceras en años” o “eso es problema de gobierno que no ha cumplido sus promesas de campaña” o la clásica “El gobierno anterior no hizo nada por mejorar esto”… Señores por favor, entiendan que el gobierno, el municipio, la alcaldía o la gobernación estan muy ocupados en otras cosas para prestar atención en asuntos como el bienestar de los ciudadanos comunes, todos se sientan a esperar que el gobierno haga algo.

Yo diré que espero realmente que un día el ciudadano de a pie reaccione y entienda que el cambio comienza por nosotros mismos, que hay que tomar acciones, que hay que levantar la voz para ser escuchado y que cada uno tiene el derecho de pedir una mejor calidad de vida para vivir en una mejor ciudad.

Galen M.

martes, 7 de julio de 2009

Un fin de semana movidito...

Eran las últimas horas del domingo 5 de julio y para variar me encontraba navegando y esperando que el sueño me venciera para dormir y comenzar una nueva semana.

Un momento después todo se sacudió por espacio de 2 a 4 segundos, los perros del vecindario empezaron a ladrar y todos los que estaban despiertos en mi lista de contactos empezaron a decir “Temblo temblo otra vez” o “¿Sentiste el temblor?”. Un momento después mi celular empezó a sonar y a sonar. Desperté a todos en casa y empecé a monitorear la situación. En el Monitor de Sismos del USGS ya se registraba un 5.2 grados a 95 Km de la Ciudad de Panamá. A los 15 minutos se actualizarían los datos y finalmente se registro como un sismo de 5.3 grados.


Les soy honesto, del sismo del sábado 4 de julio de 6.0 grados me di por enterado a las 8 de la mañana cuando me avisaron que había temblado.

Esta vez les comentare que a raíz del sismo del 5 de julio empecé a sentir muchísimo miedo y preocupación sobre la situación de nuestro país. No me asustaron los temblores, me asustaron las cosas que escuche al centrarme a monitorear noticias en una radio emisora, las cosas que escuche de los oyentes que llamaban a reportar su sintonía me llevan a pensar que estamos en graves problemas.

Ejemplos:
La primera llamada fue de una joven que preguntaba el por que los sismos siempre se daban en horas de la noche, si es que había algo que relacionara los sismos con las horas de la noche.

La segunda llamada fue de un señor que preguntaba si estos movimientos telúricos se daban por el sobrepeso de “la placa continental de Panamá” y si esto se debía al derretimiento de los polos.

La tercera llamada fue de una señora que sugería investigar la relación de estos sismos con las empresas constructoras que están usando explosivos y que al usarlos están debilitando la corteza terrestre en el área de Colón.

¿Entienden ahora mi preocupación?


Por solicitud de una amiga redacto este escrito en el que espero poder aclarar muchas de las dudas que ella y otras personas me plantearan el lunes, luego de los eventos del fin de semana. Aclaro que no tengo una Maestría o Doctorado en sismología u otras hierbas aromáticas relacionadas con la desastrología u otras ciencias esotéricas. Todo lo que leerán líneas abajo pueden encontrarlo publicado en diversas paginas de la Internet.

¿Por que se dan los sismos?
Los sismos se dan por el movimiento de las placas que forman la corteza de la tierra, cuando estas placas chocan o se golpean unas contra otras provocan ondas de movimiento que en la superficie de la tierra se sienten como temblores. Otra causa de los temblores es movimiento del magma que compone el centro de la tierra y que al chocar con las placas que formar la corteza terrestre igualmente generan movimientos.

Todos estos movimientos se traducen en ondas, como quien tira una piedra en un estanque de aguas en reposo, la piedra rompe la quietud en un punto (epicentro) y las ondas se desplazan por la superficie del estanque, ondas que al viajar por la superficie de la tierra crean destrozos en las estructuras naturales o las creadas por el hombre.

Los temblores nada tienen que ver con explosiones, nada tienen que ver con el derretimiento de los polos, nada tienen que ver con las horas de la noche o con el calor o con el frío atmosférico, con la época del año o con el sereno. Son simples efectos naturales de un planeta en constante movimiento.

En el caso específico de los sismos del fin de semana se han producido por movimientos en la Placa Caribe sobre la que descansa Panamá, la cual en los últimos años ha mostrado incremento en su actividad.

¿Por qué los temblores se mueven de la tierra al mar o viceversa?
La ubicación o el origen de un movimiento sísmico se conoce como epicentro, el epicentro puede ser situado en tierra o en el mar, los epicentros no se mueven. Generalmente los sismos con epicentro en tierra causaran más destrozos que uno situado en el mar por razones obvias de la presencia de más estructuras y poblaciones y ciudades en tierra firme, y digo “generalmente” pues los sismos generados en el mar, dependiendo de lo alejado de la costa, pueden perder fuerza al entrar a tierra firme, pero el sismo en el mar tiene la posibilidad de crear eventos llamados “Tsunamis” o dicho en español “Maremoto” que al entrar a tierra firme arrasan con todo lo que encuentran a su paso, devastando amplias zonas de la costa.

¿Qué tan efectivas son las medidas como buscar refugio en medio de un sismo, evacuar, etc.?
En un sismo el movimiento de ondas hará que los objetos y las estructuras caigan o se colapsen, buscar refugio en el marco de una puerta, bajo un escritorio, bajo una mesa o bajo la cama, dará oportunidad a que nada que se desprenda o sea lanzado por el sismo caiga sobre las personas lastimándolas, incapacitándolas o matándolas.

Luego de un sismo fuerte es importantísimo evacuar las casas, los edificios o estructuras donde nos encontremos pues al no saber la gravedad de daños a las estructuras las mismas pudieran desplomarse sobre nosotros cayendo por su propio peso o siendo sacudidas por replicas que siguen al primer evento sísmico.

La evacuación siempre debe darse por las escaleras, manteniendo la calma y ordenadamente. JAMAS se debe utilizar ascensores en estos casos pues si hay cortes de energía eléctrica los ocupantes del ascensor quedaran atrapados dentro. Al salir de las estructuras busque refugio en un lugar despejado alejado de edificios, postes de tendido eléctrico o árboles grandes.

¿Cuándo se puede volver a entrar?
En caso de sismos grandes se generaran grandes daños en las estructuras, aparecerán grietas en paredes y losas de pisos y techos, en caso de que su vivienda presente estos daños es recomendable no entrar en estas estructuras hasta que un grupo de evaluadores certifique que puede entrar sin peligro a que la estructura colapsen.

¿Deben esperarse más sismos como los del fin de semana?
Panamá esta ubicada en una zona sísmica por lo que es obvio que estos eventos se presenten, es inusual que se den tan seguidos, pero Panamá no escapa a esta realidad, quien le diga que aquí nunca tiembla pues no estuvo en el país este fin de semana. Es un mito y una fantasía pensar que en Panamá no tiembla pues a lo largo de la historia en Panamá se han dado sismos de gran intensidad los cuales han cobrado vidas y dañado infraestructuras seriamente.

El evento más fuerte en la historia de Panamá se dio el 7 de septiembre de 1882 el cual se estima fue de 7.9 grados. El terremoto causó un maremoto que cobro la vida de setenta y cinco personas en el archipiélago de San Blas.

El último terremoto en Panamá se dio el 25 de Diciembre del 2003, se estima en 6.0 grados y este evento presento más de 600 replicas en el periodo de 1 mes. Causo la muerte de dos personas en la provincia de Chiriquí.

Generalmente cuando se da un evento como el sismo de 6.0 grados del sábado, es seguido por sismos de menor intensidad al evento primario, esto es lo que se conoce como replicas, hasta el momento a partir del sábado se han reportado por lo menos 3 replicas generadas por el evento primario, la más fuerte fue de 5.3 grados el domingo, y la ultima de estas replicas 3.8 grados de magnitud a las 01:29 de la tarde del día lunes 6 de julio.

¿Estamos preparados en Panamá para afrontar una emergencia producida por un terremoto superior a los 6.0 grados?
La respuesta es un lamentable y rotundo No. Lamentablemente en nuestro país no podemos ocultar una realidad, nuestros Sistemas de Respuesta a Emergencias no están preparados para brindar una respuesta eficaz, coordinada y oportuna a un evento de gran magnitud. Sé que muchos estarán en desacuerdo con mis palabras, y sé que es muy difícil pedirle a la población “mantengan la calma” diciendo que no estamos preparados, pero yo les soy honesto. Si no hemos podido hacer que un Sistema Único de Manejo de Emergencias (SUME 911) funcione adecuadamente, ¿Cómo esperamos que los estamentos de respuesta trabajen organizadamente?

El SUME 911 se supone que en la teoría debería ser el canal para recibir las llamadas de la población solicitando, apoyo médico, asistencia policial, asistencia de bomberos y/o demás casos que puedan poner en riesgo su seguridad y su vida. Llamadas que serian coordinadas para brindar un apoyo rápido y efectivo a la población. Lamentablemente en la práctica el 911 ha venido a convertirse en un número de teléfono más que debemos aprender en caso de que “necesitemos una ambulancia”. Sí alguien quiere contradecirme por favor me explique por que se han repartido calcomanías donde aparecen por lo menos 5 números de teléfono diferentes de instituciones de emergencia (SINAPROC, SISED, Policía Nacional, calcomanía que ahora incluye el famoso SUME 911), cuando lo ideal seria solo marcar un solo número 911.


La buena noticia, sí yo sé que después de leer los dos párrafos anteriores es muy difícil creer que hay buenas noticias, pero… La historia ha demostrado que los panameños tenemos la capacidad de responder ordenadamente ante un evento, en Panamá tenemos instituciones que cuentan con personal altamente capacitados en diversos aspectos de la respuesta a desastres, los cuales han sido entrenados por organismos y gobiernos extranjeros que han brindado sus conocimientos y experiencias en situaciones de desastre de gran magnitud ocurridas en el mundo, los mismos organismos y gobiernos que facilitan respuesta tanto económica como material, de personal y recursos en caso de una emergencia. Se cuenta con personal capacitado en Evaluación de Daños y Análisis de las Necesidades, Equipos de Nacionales de Intervención en Desastres, Brigadas de Rescate especializadas, Brigadas de Búsqueda con Perros entrenados, en fin Panamá cuenta con gente muy capaz, altamente especializada, muchos con experiencias vividas dentro y fuera de nuestras fronteras. Lo único que necesitamos es que todas estas personas e instituciones logren coordinarse y entender que deben superarse diferencias ideológicas, personales y hasta partidistas para lograr responder a una muy posible emergencia que por primera vez sobrepase las capacidades de respuesta de nuestro país.


Fin del periodo de preguntas y respuestas.

Cada uno de estos eventos deja lecciones aprendidas y lo que este “fin de semana movidito” me deja a mí es una gran preocupación sobre los conocimientos reales que tiene nuestra población sobre como actuar ante un evento sísmico.

A mi modo de ver el SINAPROC debe orientar sus esfuerzos en la capacitación de la población en general en estos y otros temas similares, educar a la población y mantenerla informada de la situación y de las medidas que debe tomar ante estos eventos. Los medios de comunicación, tanto radiales como televisivos, debería mantener un protocolo de emergencia para poder transmitir información clara y oportuna que generen las instituciones encargadas de divulgar el estatus de la emergencia. Mucha gente espero despierta varias horas un comunicado de los medios, una “Ultima Hora… Interrumpimos nuestra programación regular…” la cual nunca llego. Es tan fácil como colocar un pequeño cintillo en pantalla que te diga, la magnitud del sismo, localización y las recomendaciones a la población o simplemente repetir esta información en las emisoras radiales que a esas horas de la noche para el desconcierto de todo el país seguían con su programación habitual mientras muchísima gente no podía pegar un ojo por no tener acceso a la información.

Bueno con esto último les dejo, esperando les sirviera para conocer realidades de nuestro bello país. Espero no se estresen más de lo debido y recuerden que lo más importante es mantener la calma y sobrevivir ante un evento, las perdidas materiales se pueden recuperar, una vida simplemente No.

Galen M.*


* El autor es EDAN-OFDA (EDAN: Evaluador de Daños y Analista de Necesidades, OFDA: Oficina de Asistencia para Desastres de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos) y fanático adicto al internet y al libro de ciencias naturales.

viernes, 29 de mayo de 2009

El milagro del 29 de mayo.

Eran aproximadamente la 1:50 de la tarde de aquel jueves y en la oficina no quedaba casi nadie, tres compañeros conversábamos sobre un presupuesto. A través de la ventana podíamos ver una parte de la incipiente cinta costera y la marea alta. En ese momento mire por la ventana pues observe algo extraño más no inusual, seguimos conversando y nuevamente ese “algo” llamo mi atención, pero ignore mi primer instinto. Habían pasado solo minutos cuando recibí una llamada a mi celular, era mi madre a la cual escuche muy afectada intentando contarme que algo muy grave había pasado en la ciudad, le escuche decir “helicóptero” y “exploto en Calidonia”.

Justo en ese momento se conectaron todas las piezas, supuse que el “Bell Huey”(1) que acababa de ver pasar dos veces en vuelo rasante sobre Avenida Balboa tenia que ser el que mi madre intentaba explicarme se había desplomado en Calidonia. No era nada extraño ver aquel helicóptero en vuelo a baja altura pues habitualmente lo veíamos haciendo aproximación al helipuerto del Hospital Santo Tomas, terminando misiones de Evacuaciones Aeromédicas (MEDEVAC). Cerrando la llamada marque lo más rápido que pude a la estación de control de emergencias y al preguntar por la situación un frenético operador me dijo:

“Si estas en el área de Calidonia dirígete al Machetazo rápido, rápido un helicóptero acaba de explotar”

Saliendo de la oficina a toda carrera pase frente a la sala de urgencias del Hospital Santo Tomas donde ayude a un sargento de la policía de transito a mover algunos pilotes de concreto que evitaban que autos se estacionaran, mientras él me decía:

“No sé que paso solo me dijeron que despejara todo esto que vienen muchas ambulancias”

Subiendo las calles llegue al lateral del edificio de la Lotería Nacional, la ruta me llevo hasta la vía principal de Calidonia y bajando hacia El Machetazo me encontré de frente con muchísima gente, en su mayoría mujeres aterradas con niños en brazos, que corrían calle arriba. En sus rostros podía verse el miedo y desesperación. Fue en ese momento la primera vez que pensé “esto no esta pasando y que hago corriendo en dirección contraria”. A pocas cuadras pude ver el punto de impacto marcado por una columna de humo que salía de un edificio.

Poco a poco iba enfrentando la realidad. Al llegar a Calle Q, encontré la cabina de mandos del Huey destrozada en medio de la calle. Se podían ver los puestos del piloto y copiloto, el panel de instrumentos y partes del bastón de mando en medio de la calle, habían un par de cuerpos tirados en la calle y otro colgando desde la cornisa del segundo piso del edificio en llamas, créanme que esa es una escena que no se puede olvidar fácilmente. Entre la gente que estaba en el lugar, identifique a dos compañeros de rescate corriendo entre los escombros. Corrí tras ellos y en medio del ruido del fuego pregunte:

“¿Donde están llevando los heridos, identificaron a los pilotos? ¿Dónde esta el puesto de mandos?”

Por toda respuesta contestaron señalando la vía principal:

“No sabemos de heridos, el puesto lo están montando al frente del edificio”

Retrocedí calle arriba y me encontré con más y más personal de emergencias, bomberos y policías que convergían en el punto de impacto. El punto de impacto del SAN-100.


Aquel día perdieron la vida 11 personas entre ellas 4 miembros de la Policía Nacional y 7 miembros de una delegación de Carabineros de la República de Chile, entre estos último el General José Alejandro Bernales Director de Carabineros.

Este incidente trajo a la luz una realidad que hoy, día a día, deben enfrentar las tripulaciones de las pocas naves operativas que conforman el Servicio Nacional Aeronaval. No es la primera vez que una de estas aeronaves cae a tierra con la lamentable pérdida de tripulaciones. En registros oficiales se establece que desde 1997 hasta 2008 han ocurrido 17 accidentes de helicópteros los cuales han cobrado la vida de 22 personas.

Solo para poner en perspectiva estos incidentes, el más impactante de ellos se dio el 26 de noviembre de 1997 cuando el SAN-124, se precipito a tierra cobrando la vida de 9 personas entre oficiales de policía y civiles, en este incidente sobrevivieron 2 personas. Pero remontémonos un poco más cerca al 29 de mayo, cuando el 19 de marzo de 2008, se da un incidente que de haberse convertido en un accidente no hubiera pasado tan desapercibido y olvidado como lo esta hoy.

"Fueron los peores 15 minutos de mi vida. Los nervios se reflejaron hasta en los rostros de los pilotos"

Fueron las palabras expresadas a los medios de comunicación por parte del Sr. Rubén Arosemena, actual Primer Vicepresidente de la República, luego que el bimotor Aviocar SAN-250 que lo transportaba a él, junto con su esposa y a varios amigos personales hacia la provincia de Chiriquí, sufriera la falla y apagado en vuelo de una de las dos turbohélices, obligandoles a realizar un aterrizara de emergencia en la provincia de Veraguas.

¿Qué hubiera sucedido de haberse estrellado esta aeronave el 19 de marzo?
¿Por qué un Primer Vicepresidente de la República debe verse involucrado en carne viva en un incidente como este, para comprender que es tiempo ya de modernizar o poner más atención a una flota de aeronaves que prestan servicio a nuestro pueblo?

Estos son los mismos Aviocars y Helicopteros que realizan transporte de personal gubernamental, personal policial, evacuaciones aeromédicas o transportan maestros y profesores a las áreas de difícil acceso de nuestro país. ¿Estaremos esperando otro incidente donde si tengamos que llorar más tripulaciones perdidas? (2)


En medio del puesto de mandos del accidente del SAN-100, fui uno más de los testigo de lo que yo en particular empiezo a llamar “el milagro del 29 de mayo”, pues no hay otra palabra que describa lo allí vivido esa tarde en la Ciudad de Panamá.

Hay que señalar el hecho de que no se dieron heridos de gravedad en tierra, en medio de la calle o dentro del mismo edificio que recibió el impacto directo del helicóptero. Esto me deja realmente pasmado de asombro. Así estuve un largo rato allí de pie a menos de 500 metros de donde ardían los restos del helicóptero y al mirar a mí alrededor podía ver restos de escombros, metales, concreto, muchísima “metralla” generada por el impacto y la posterior explosión del aparato. Metralla que cubría la calle que solo minutos antes había estado repleta de peatones y autos, autobuses, en fin llena de gente inocente que a esa hora de la tarde comían en las fondas cercanas, hacían sus compras de la quincena en el supermercado o simplemente esperaban el autobús después de salir del trabajo. Toda esta gente debe su vida a aquel milagro del 29 de mayo.

Más milagros me esperarían al ver llegar, a escasos minutos del impacto, a un grupo no menor a 15 unidades de los voluntarios de Cruz Roja completamente equipados para labores de búsqueda y rescate, prestos a iniciar la ayuda a los heridos en tierra, los cuales gracias a la intervención divina no existían. Al acercarme a ellos y preguntarles:

"¿Cómo llegaron tan rápido y cómo y donde se equiparon tan pronto…?"

La respuesta me dejo mucho más pasmado

“Todos pedimos permiso hoy en el trabajo y estábamos en una práctica de rescate cuando nos llamaron para venir aquí”

Créanme de no haberlo vivido no lo hubiera creído.

Pudiera también mencionar que en la desesperación de los bomberos por apagar las llamas y con la escasa esperanza de encontrar sobrevivientes, los bomberos luchaban con muy poco equipo contra un fuego que estando parado en la acera de enfrente se sentía el calor y se podían escuchar las explosiones secundarias dentro de la estructura, que valor tienen esos hombres al enfrentar casi sin recursos estos fuegos. Muchísimos bomberos empezaron a agotarse rápidamente por el calor y por el sol de medio día que ardía sobre nosotros. Al ellos aproximarse al puesto de mandos, el agua para rehidratar a los bomberos no había llegado desde el cuartel principal, fue entonces cuando una señora que vendía Hot Dogs en la esquina de El Machetazo tomo su tanque de chicha de naranja y empezó a repartir la chicha de su venta del día a todos los bomberos que podía. Cuando finalmente llego el agua para los bomberos, no llegaron los vasos y nuevamente la señora del carrito de Hot Dogs saco un paquete de 100 vasos y empezó a repartirlos entre los rescatistas, puedo decir que pocas veces he visto gestos tan desinteresados y desprendidos como aquel día, me toco ver como alguien tan humilde necesitaba hacer algo para sentirse que estaba de alguna forma ayudando en tan difícil situación.

Un año ha pasado desde aquella tarde de mayo y muchas dudas quedan por resolverse, el informe final atribuye el desastre a la falla del motor de la aeronave y a la falta de preparación de la tripulación del SAN-100.

Muchos son los que han levantado su voz, dándose golpes de pecho y hacen de tan terrible incidente, material para desacreditar y desmeritar la labor de Gobierno Nacional o la labor del Servicio Aéreo Nacional. La muerte de tan distinguidos invitados de la República de Chile, es extremadamente lamentable. Nada ni nadie nos prepara para enfrentar una situación tan devastadora como la vivida ese 29 de mayo, solo viviéndolo se puede entender el sentimiento de tristeza y de impotencia por no poder ayudar a estas personas.

Personas que nada tenían que ver con rencillas políticas o partidismo recalcitrante, personas que fueron victimas de la “negligencia de un piloto” según detalla el informe oficial de la tragedia.

Pero yo me atrevería a decir que fueron victimas de la negligencia de un país, un país donde gobierno tras gobierno conocen e ignoran las deficiencias y limitaciones que mantienen muchos de los estamentos de seguridad del estado, donde hombres y mujeres a diario arriesgan sus vidas por ayudar, proteger y servir a otros, gente que en realidad sí trabajan por y para la gente aun a costa de tu propia seguridad. Una nación donde si hay dinero y se puede hacer la inversión para obtener millonarios botines políticos para los miembros del partido de turno. Me parece muy injusto culpar de una tragedia tan grande a una sola persona, que muerta no se puede defender, sin tomarse un momento y meditar como nación, como país, como gobierno, como ciudadano y pensar:

¿Qué estamos haciendo para proteger a nacionales y extranjeros que visitan nuestra patria?
¿Esta tragedia pudo haberse evitado?
¿Debemos esperar más tragedias como esta para darnos cuenta que en estas situaciones no falla una persona?, falla un sistema, falla el gobierno, falla el país entero.

Alejándome del punto de impacto del SAN-100, cuando las esperanzas de encontrar a algún sobreviviente se habían desvanecido por completo. Me despedí de todo el personal que pude y me toco hacer una oración dando gracias por aquel milagro y pidiendo por el descanso y paz a las almas de aquellas personas que encontraron su final en tan trágica situación. Solo espero y ruego que en nuestro país no vuelvan a ocurrir tragedias como esta, o por lo menos esperando que estemos preparados para poder prevenirlas y enfrentarlas, pues ¿si me preguntan sí todo aquello fue un milagro o fue suerte?, les diría que quiero creer que fue un milagro, pues bien dicen que a todos se nos acaba la suerte.

Galen M.


(1) El nombre oficial designado a este tipo de helicópteros por su fabricante Bell Aeroespacial fue HU-1 (helicopter utility - one), lo que provoco se le apodara “Huey”

(2) Documento “Panamá compra” sobre la reparación de la aeronave Aviocar SAN-250

http://www.panamacompra.gob.pa/documentosconvertidos/2008-0-04-0-08-LP-001177-RS-01.Pdf


Quiero agradecer a todos aquellos Bomberos, Policías, Paramédicos, Rescatistas y demás miembros de seguridad que acudieron a la emergencia de aquel 29 de Mayo. Que Dios y la Patria nos cuide y proteja compañeros.