Quo vadis(1)…
Esta mañana amanecí con esa sencilla frase dando vueltas en mi mente.
Amanecí también con un país inmerso en noticias de rivalidades, odios y
desengaños políticos, al igual que noticias sobre más y más muertes en
las calles producto de la violencia que va en aumento y si hablamos de
aumento, no puedo olvidar que como dice la canción: El costo de la vida
sube otra vez… Quo vadis, eso pensaba mientras me dirigía a la ciudad, mientras atravesaba las selvas y miraba las cercas que bordean el área del canal.
Entonces
recordé cuando en mi niñez esas cercas, que bordeando esas selvas,
simbolizaban que mi país no era totalmente nuestro, eran el símbolo de
un país ocupado por una potencia extranjera. Esa misma potencia
extranjera que no permitía que yo como panameño de a pie caminara dentro
de la Zona del Canal. Esa misma potencia extranjera que supo ganarse el
odio de un pueblo que se caracterizaba por ser un pueblo pacífico.
Quo vadis
se preguntaron entonces y casi a mediados de la década de los 60, después del
gran enfrentamiento que generó heridas a cientos y la muerte de un
puñado de civiles, algunos armados solo con banderas panameñas.
Abrazados en una sola fuerza y llorando a sus caídos todo un pueblo supo
la respuesta a la pregunta. Debemos retomar el Canal, el Canal debe ser
panameño…
Pasaron más de 20 años y mi generación creció escuchando “Ustedes
son el futuro de la nación… El futuro de este país se forjará con
ustedes los hombres del mañana a quienes se les entregará el canal. El
canal por el que todos hemos soñado”.
Toda
una generación creció sabiendo exactamente ¿A dónde iba este país? ¿Cuál
era la meta trazada? ¿Qué debíamos alcanzar? ¿Cuál era nuestro futuro?
Esa respuesta se dejó por escrito el 7 de septiembre de 1977 y no fue
hasta el 31 de diciembre de 1999 cuando finalmente se cristalizó ese
sueño.
Aquel 31 de diciembre que marcaba el derribo de las
cercas que separaban nuestro territorio, irónicamente también hubo
cercas. La clase política levantó cercas, separando por un lado al
pueblo reunido en las faldas de la colina de la administración del
canal, y por otro lado a los políticos, personajes ilustres y
embajadores sentados en lo alto de la colina. Esa misma clase política
que hoy sangra por las puñaladas en sus espaldas y se escupen veneno
entre ellos. Volviendo a ese 31 de diciembre de 1999 al marcar la “hora cero”(2)
ese pueblo, mezcla de todos los estratos sociales, sin rencores y
revanchismos, derribó las cercas y valientemente corrió colina arriba
empuñando banderas y con el corazón lleno de alegría y los ojos
arrasados en lágrimas dijo “Alcanzamos por fin la victoria”, “Somos soberanos”.
Ha pasado mas de una década y al parecer la pregunta vuelve a la palestra “Quo vadis”. ¿Cuál es la meta por alcanzar ahora? ¿A donde queremos ir como nación? ¿Será que hemos perdido el rumbo?
Me
quedo con esa imagen de mi bandera ondeando en las manos de ese pueblo
alegre que se abrazaba en la cima de la colina del Edificio de la
Administración del Canal. Esa bandera compuesta por los dos colores de
los partidos políticos que por generaciones derramaron su sangre en
luchas a muerte, sus colores hoy descansan unidos sobre el fondo blanco
que simboliza la paz. Dos partidos políticos que un buen día depusieron
sus armas y pensando en el bienestar de la gente se aliaron en una sola
tarea, la tarea de crear una nación.
2) En esa época se colocó, en las faldas de la colina del Edificio de la Administración de Canal, un reloj contando los días, horas, minutos y segundos que faltaban para el medio día del 31 de diciembre de 1999.
PD: Feliz cumpleaños Elsi...