sábado, 20 de diciembre de 2008

Una Navidad para no olvidar...

Ya casi esta por llegar la navidad y como todos saben la ciudad vive un caos colectivo, pues todo el mundo o esta en medio de un tranque o esta en un congestionado mall o los más desafortunados están aun sentados en la oficina rogando por que el reloj de la hora de final de la jornada para salir corriendo y estar o en medio de un tranque o en un congestionado mall.

La vida avanza acelerada pues falta poco para la Noche Buena, toda la vida cotidiana se trastorna a tal punto que hasta la más mínima de las cosas (pagar una deuda en una oficina o comprar algo en un almacén), se convierte en una verdadera aventura.

Pero hoy no quiero hablarles de lo que ya saben que pasa cada diciembre, hoy quiero hablarles de lo que paso un diciembre que cambio la vida de todos. El diciembre en que la navidad no llego… y en cambio llego la muerte.

Hace ya 19 años, justo este día recuerdo que todo comenzó al despertar a media noche por el ruido producido por el vuelo rasante de dos helicópteros Chinook sobre el hogar de mis padres. Recuerdo levantarme y caminar descalzo hasta la sala donde ya mi padre estaba de pie junto a la ventada. No recuerdo si había arbolito de navidad o si había regalos bajo el árbol o en el nacimiento de madera que siempre ha estado en casa. Supongo que debía haberlos, pues solo faltaban 4 días para la navidad.

Al llegar junto a mi padre, me pare a mirar por la ventana. El murmullo de los Chinook se perdía a lo lejos y la tranquilidad de esa noche fría se interrumpía por esporádicos sonidos de disparos y explosiones a lo lejos. En medio de las sombras mi padre me dijo:

“Nos están atacando….”
A mis cortos 12 años escuchando por primera vez los sonidos de la guerra pregunte:

“¿Qué vamos a hacer?”
La respuesta de mi padre mirando la ventana fue:

“Esperar a que amanezca…”

El 20 de diciembre de 1989 justo a la media noche el ejército de los Estado Unidos de Norteamérica lanzaba la operación “Just Cause - Causa Justa”, en el territorio de la República de Panamá. El principal objetivo de la operación era la captura del General Manuel A. Noriega que en ese momento era el dictador del gobierno y del ejército panameño.

Muchísimas cosas habían pasado en los años anteriores que llevaron a mi patria a este punto crucial de la historia en donde cerca de 40,000 tropas de los diferentes componentes del ejercito más grande del mundo, con cientos de miles de armas y equipos tan sofisticados que algunos de ellos se probaron en acción esa misma noche, se enfrentaron a un mal armado ejercito de aproximadamente 4,000 tropas (solo en el área metropolitana).

La historia ya esta contada, o por lo menos ya esta escrita. Aunque en nuestras escuelas no se hable de ella, pues si son curiosos pregúntenles a estudiantes de secundaria de esta época ¿Qué saben de la invasión? Las respuestas podrían sorprenderles.

Igual es mi sorpresa cuando en el extranjero alguien me aborda el tema y me dice “aaaaa sí sí eso fue hace años cuando los gringos se llevaron a Noriega”. Aun hoy día me impresiona la capacidad y efectividad de la operación de “control de medios y noticias” que desplegó el ejercito norteamericano en esos días de la invasión. Fue tan efectiva que en cada noticiero que se paso en el extranjero sobre lo que pasaba en Panamá cada uno de los reporteros leía casi al pie de la letra el comunicado de prensa dado por el ejército de ocupación. Muy poco o nada se sabe de las historias de fondo de aquellos días, mucho menos pensar en encontrar fotografías en el Internet que sean testigos de esos hechos.

Recuerdo que muchísima gente salio a aplaudir y vitorear a las tropas invasoras, otros miraban desde lejos rogando por que no pasara más nada, igual otros buscaban respuesta por sus familiares que aquella noche no regresaron (ni regresaran) a casa. Muchísimas fueron las bajas civiles aquella noche de invasión donde reino la confusión y la orden de “disparar y después preguntar”.

Algunos piensan que se debió plantar cara y resistir un poco más, que los jefes militares que se quedaron a dirigir (a diferencia de los cobardes que huyeron), no debieron ordenar la rendición a las tropas de ocupación. Muchos deben sus vidas a esa orden de rendición pues mirando los noticieros de hoy, día a día puedes ver como se acaba con la vida de cientos de civiles Iraquíes, Somalíes o Afganos sin el menor remordimiento, como si esa fuera gente de segunda que no merece vivir. ¿Acaso nunca han visto la película Black Hawk Down (La Caída del Halcón Negro)? A mi parecer una de las más cruentas y realistas crónicas de combate urbano que se ha recreado para el cine, donde se muestra por un lado el poder de fuego de un reducido grupo de tropas elites, y por otro lado el odio desmedido de la población de Mogadishu, Somalia* (para saber el por que de ese odio recomiendo leer el libro Black Hawk Down de Mark Bowden). Escenas donde casi no se puede reconocer entre Combatientes y No Combatientes.

¿Qué les hace pensar que hubiera sido diferente para ellos ametrallar todo lo que se moviera en Calidonia, Santa Ana, Paitilla o Campo Limberg? La historia en 1989 nos muestra que las tropas norteamericanas ni siquiera respetaron los Convenios de Ginebra y hasta se ametrallaron ambulancias claramente identificadas como "No Combatientes". Eso sin contar los múltiples incidentes donde autos particulares fueron ametrallados sin piedad por las tropas de ocupación, tristemente celebre el caso del autobús 120 La Chorrera – Panamá, donde en un confuso incidente, los últimos pasajeros que esa noche salían de la ciudad fueron masacrados (quien piense que es una de tantas leyendas de la invasión que me contacte y le enviare las fotos). De haber intentado resistir estoy seguro que hoy lloraríamos la muerte de muchos más inocentes.

Todo esto nos debería lleva a reflexionar sobre “¿de dónde venimos y hacia dónde vamos?”.

¿Cómo, por capturar un solo hombre, se perdieron tantas vidas?
¿Cómo pudo un presidente extranjero tirar los dados del destino de gente inocente y ordenar la invasión, tan fácil hubiera sido eliminar a ese solo hombre o sacarlo del país ese 3 de octubre de 1989?**
¿Cuanto poder se puede poner en las manos de una persona?
¿Cuanto dolor pueden causar sus acciones?
¿Cuantos murieron aquella noche y días posteriores a la navidad en que la muerte llego del cielo?

Varias de estas preguntas no tienen respuesta aun, al igual que aun no se sabe cuantos más soldados norteamericanos tienen que morir en Irak y con ellos también civiles inocentes, en una guerra que al igual que la Invasión de 1989 no tiene una lógica explicación. Por lo menos la administración Bush finalmente encontró las “armas químicas iraquíes”, lanzadas de la mano de un valiente periodista en medio de una rueda de prensa.

Hoy desde este pequeño y modesto punto perdido en el ciberespacio me permito pedir un momento de silencio por aquellos que murieron esa triste noche justo antes de navidad y por todos cuanto han sufrido la perdida de alguien producto de estos hechos, hay heridas en los corazones de los que aman que nunca se cierran por más que el tiempo pase, hoy a todos ellos pido resignación, más no olvido… por que a los que se ama no se les olvida, pues siempre estarán en nuestros corazones.

“Los pueblos que olvidan sus muertos olvidan su historia, y quienes olvidan su historia están condenados a repetirla”

Galen M.


* "La Batalla del Mar Negro" (“Battle of the Black Sea”) o como lo llaman los somalies, "Maalinti Rangers" ("El día de los Rangers") se dio el 3 de Octubre de 1993. En ella perecieron aproximadamente 1,000 somalies y 19 soldados norteamericanos entre ellos muchos de los cuales habían participado en la operación Just Cause en 1989. El piloto Mike Durant del Black Hawk - Super Six Four, único sobreviviente de los pilotos caídos en Mogadishu combatió en Panamá en el Escuadrón 160th SOAR (Special Operations Aviation Regiment) encargados del asalto a la Cárcel Modelo y el ataque a la Base Aérea de Río Hato. En el ataque solo un AH-6 Little Bird del 160th SOAR fue derribado en las cercanias de Patio Pinel y su tripulación fue rescatada con éxito.
** El 3 de Octubre de 1989 un grupo de oficiales de las Fuerzas de Defensa, dirigidos por el Mayor Moisés Giroldi, jefe de la 4ta Compañía de Infantería Urraca, ejecutan un golpe de estado y toman prisionero al General Manuel Antonio Noriega en el Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa. Esperaron sin éxito que las tropas norteamericanas del 160th SOAR que habían sido avisadas del golpe descendieran en un Black Hawk y se llevaran al prisionero. Sus esperanzas se desvanecieron, al ver pasar sobre La Comandancia y luego alejarse, al helicóptero que debía llevarse a Noriega. Los líderes golpistas fueron ejecutados.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Patria...

"... son los viejos senderos retorcidos, que el pie desde la infancia sin tregua recorrió..."
Fragmento del Poema Patria, Ricardo Miro


Terminar el mes de la patria y esta vez, sí quisiera hablarles de algunas de las cosas que considero importantes.

Pero ¿qué es la Patria?, realmente no necesitamos buscar su significado en el diccionario, para nosotros como dice la canción, “patria son tantas cosas bellas”. Son aquellas cosas que cuando estamos lejos de casa nos traen los recuerdos de nuestra tierra y nos hacen sentir nostalgia, es aquella risa franca y espontanea de nuestra gente, su tan peculiar forma de ser y sus palabras tan panameñas como un "Ayala vida" o un "Chuleta", que cuando las escuchas en el extranjero inmediatamente sabes que el que las dijo o es panameño o vivió en Panamá y "Se le pego".

La anécdota es la de unos compañeros que viajaron a un curso de entrenamiento y al llegar bulliciosos y contentos a desayunar empezaron a relajear en voz alta, digámoslo como es debido "empezó la grubeadera y el desorden". Una chica en la cafetería se les aproximo y sin mas les pregunto "Disculpen, ¿ustedes son de Panamá?". Pueden imaginar las caras de todos al verse "descubiertos" por su comportamiento... un tímido “sí” general fue la respuesta y la chica con una sonrisa contesto "Yo soy de Bethania", "Ayala maquina fren siéntate y cuéntanos como estas pela". El panameño es panameño donde quiera que vaya.

La Patria puede ser representada de tantas formas y maneras en nuestra mente, pero creo que sin temor a equivocarme lo que más nos conecta físicamente con nuestra tierra, con lo que somos, con lo que nos representa, es una Bandera. En nuestro caso es una bandera roja blanca y azul que para cualquiera que se precie de ser panameño es la bandera más bella de todas. Para otros la bandera es solo un pedazo de tela de colores, pero para muchos es lo que nos identifica, lo que con orgullo nos dice de donde somos. Es como nuestro apellido, sin el solo tendríamos un nombre, sin bandera no tendríamos patria.

Es la bandera que cada noviembre desplegamos con orgullo por todas las calles de nuestras ciudades y nuestro país. Siempre recordare mi primer viaje fuera de casa y al volver cansado de tanto trajín en el camino abrí los ojos y al mirar por la ventana pasábamos junto a una escuela donde ondeaba hermosa mi bandera. Dentro de mí despertó un sentimiento indescriptible, un sentimiento comparable solo con el abrazo que di a mis padres justo antes de partir, (claro por aquello de las posibilidades de no volver). Me quede mirando esa bandera movida al viento en esa mañana de verano y me dije "ya estas en casa".

No entiendo como una joven señora va en la calle con su niña un 3 de noviembre y la niña le dice "Mami quiero una bandera", la respuesta me deja atónito: "Camina... no te voy a comprar ninguna pendejada", ¿Que clase de madre niega a una niña una bandera?, La misma madre que quiere un futuro para sus hijos, yo solo espero que esa joven señora se molestara en conseguirle un apellido a su hija, pues por lo visto le esta negando una patria.

Igualmente para muchos no significa nada, y piensan que como en otros países pueden hacer lo que les venga en gana con ella. Como sucedio recientemente en un programa de televisión matutino de entretenimiento, donde un pseudo-luchador profesional tiro la bandera panameña al suelo y procedió a pisotearla. Realmente no vi el incidente, doy gracias por eso, pues de haberlo visto ese día hubiera sido uno de esos días. No se que acciones tomaron los productores contra los “artistas del entretenimiento”, yo en el lugar de los productores del programa hubiera pedido excusas a toda la ciudadanía por semejante incidente tan bochornoso. No podemos culpara a los pseudo-luchadores, pues no tienen la culpa que sus cerebros sean inversamente proporcional al tamaño de sus músculos, ellos no sabían lo que hacían, a parte, explicárselos es como querer enseñar aritmética a las hormigas.

Este año esa bandera a simbolizado tantas alegrías, verla elevarse en un lugar tan distante de casa, en un "Nido de Pájaro", verla ondear al compás de nuestro himno nacional, bajo la atenta mirara de miles de personas y por sobre todo ver aquella felicidad en el rostro de un humilde deportista, medalla dorada al cuello, ganada a base de sangre, sudor y lagrimas, él consigue entregarnos un sueño a cada uno de los que nos identificamos con esa bandera. Otras delegaciones pueden llevarse 20 medallas, pero para nosotros 1 sola vale por 100. Es que hay que ser panameño para entenderlo.

La gente ama los colores que representan a su patria y lo ves en la gente que con orgullo luce la camiseta de la selección nacional de futbol, que como cada año hace su mejor esfuerzo por conseguir el preciado objetivo. Fallando desastrosamente es cierto, pero no se dejan amilanar e igualmente cada aficionado sigue apoyándolos esperando con ansias poder ondear la bandera con la alegría de la victoria. Pero no es que tengamos los peores jugadores del mundo, eso si que no, cada muchacho de esos vale por dos o tres de los del equipo contrario, nadie a parte de ellos y sus familias conocen sus sacrificios. El detalle es que podemos tener muy buenos jugadores pero también tenemos a los peores dirigentes deportivos. Hacer que esa combinación de factores resulte efectiva es difícil pero no imposible. La perseverancia hace milagros y no importa "que tanto perdemos en una derrota", lo que importa es lo "que aprendemos de cada una de ellas". Igualmente hay que disfrutar cada intento.

"Pero yo quiero bandera mía, que cuando me toque por fin, marchar, que cubra entonces mi huesa fría tu lienzo adorado y descansar."*

Muchos crecimos cantando o escuchando esa frase cada noviembre y la verdad yo nunca llegue a entenderla hasta que un buen día leyendo un libro descubrí parte del significado de esa frase. Parte del valor de una bandera.

La noche del 20 de diciembre de 1989, en la batalla por la toma de la Base Naval de Cocosolo en la provincia de Colón, los efectivos del desaparecido ejército panameño despertaron sorprendidos por el fuego de artillería y ametralladoras que destruían la base. Los sobrevivientes lucharon desesperadamente por salir de la base, ponerse a salvo y responder al ataque. Mientras los helicópteros afuera barrían con todo lo que veían moverse en tierra. Luego de incontables minutos el fuego de los helicópteros se desvía hacia el mar y gracias a eso tenemos el relato de los sobrevivientes de una guerra y una batalla que para muchos no tuvieron sentido y que no debieron suceder.

¿Pero que tiene que ver esto con una bandera, o con la patria?

La Patria también es el honor y el valor que das, a tus compañeros, a tus hermanos y a tus amigos, y los sacrificios que estés dispuesto a hacer y como te recuerden después que tus días terminen.

Semanas después de la batalla, una de tantas familias angustiadas que buscaba noticias de sus familiares, encontró la amarga respuesta en una tumba solitaria en un cementerio en Colón. Su familiar no fue puesto en una de las tantas fosas comunes. El Subteniente Manuel de Jesús Castillo, había caído en combate la noche del día 20, al tomar una lancha patrullera en la base naval de Cocosolo, llevarla al mar, responder el fuego y así desviar el fuego de los helicópteros atacantes lejos de la base. Luego que su cuerpo fuera recuperado por el ejército estadounidense, estos ordenaron, que fuera sepultado en una tumba a parte, envuelto en la bandera panameña de la patrullera "Ligia Elena". Así los soldados estadounidenses rendían respeto a Castillo por su valentía, al responder al ataque y salvar a un numero aun desconocido de compañeros.**

La bandera de mi país, que ondea orgullosa en lo alto de un cerro llamado Ancon. No importa de qué ideología política, religión, raza o clase social u otras hierbas aromáticas seas. Es lo que nos representa como país, como nación. Es la que representa a tu patria, llévala con orgullo en tu corazón y has que tus acciones digan que realmente mereces ser llamado panameño, y que panameño no implique el estereotipo del "juega vivo". Has que implique que tu eres una clase diferente de gente, gente que le importa otra gente, gente que hace la diferencia entre "quisiera hacer algo y voy ha hacer algo".

La Patria para mi generación implica tantas cosas. Sueños, luchas, lagrimas tanto de alegría y de tristeza, pero por sobre todo representa las ganas de "echar pa’lante" y poder cantar orgullosos "alcanzamos por fin la victoria".


Galen M.

(*) La Bandera Panameña, Letra: Ignacio De J. Valdés Jr. Música: Alberto Galimany
(**) Relato tomado de “El libro de la Invasión”, Pedro Rivera y Fernando Martínez, Editorial Tierra Firme. Año 1998.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Por sus acciones los conocerás…

Hace unos días, estaba sentado en casa viendo televisión cuando llegaron de la calle mi hermana y mi pequeño sobrino, nada más llegar mi hermana entregó al inquieto niño de dos años un paquete de chocolates, de esos que son de muchos colores, sí sí esos, los de las doble letra, ok claro que no diremos el nombre, ello no nos patrocinan en este espacio, yo sé que ustedes saben cuales son. Mi sobrino se sentó a ver la televisión junto a mí, y en pocos minutos dio buena cuenta de los chocolates, al terminar mirándome fijamente me dijo:

- che cabo...

A lo que yo le contesté:

-Si ya se acabó, bota de ese papel y no lo dejes por allí.

Realmente no me gusta tratar a los niños como niños, pues siento que ellos son como esponjas de conocimiento, absorben información de cada cosa que escuchan, ven o sienten a su alrededor. Nos comprenden mucho mejor de lo que nosotros creemos, pero vaya sorpresa que me lleve. El pequeñito se levantó, fue hasta el área de la cocina, activo la tapa del depósito de basura y lanzó dentro el paquete vacío, como buen niño se limpió las manos con su pantalón y se fue a jugar con sus carritos.

Ahora bien ¿por qué les cuento todo esto?

Pongamos atención un momento en la escena. Un niño de dos años que sabe que un paquete vacío de chocolates se considera basura y sabe que debe desechar el paquete. Lo más importante, es que él sabe dónde tirar el paquete vacío, ¿Acaso será cierto que los niños de estas últimas generaciones son gente grande en cuerpo chiquito? Tú los ves como te conversan y se manejan, te cuentan todas sus aventuras, sufren de depresión, estrés y ni siquiera saben leer. No entiendes nada de lo que te dicen pero se comportan como una persona adulta contándote el mejor de los cuentos.

La pregunta importante: ¿cómo él sabe que tiene que tirar la basura en su lugar?
La respuesta sencillamente debe ser que alguien le dijo que la basura se coloca en el basurero, o simplemente vio a los adultos que lo rodean botando la basura en su lugar.

Demos ahora una vuelta por la ciudad, nuestra bella ciudad, nuestra bella ciudad que en la mayoría de sus calles, aceras y avenidas puedes apreciar una multicolor colección de desechos de toda clase, desde la tarjetita plástica de prepago de celular usada, pasando por el papelito de colores donde se puede leer "gana dinero trabajando desde tu casa", la bolsa de plástico de la tienda “tal o cual”, y hasta los restos de un almuerzo contenido dentro un plato desechable de poliestireno.

¿Pero cómo todos estos desechos llegan a parar a nuestras calles? Obviamente la respuesta es que alguien los tiro allí. El problema de la basura en la ciudad es de vieja data, presente en las noticias y hasta en las campañas electorales, lo que me recuerda lo hermosa que se verá nuestra ciudad en pocos meses, cubierta por miles y miles de multicolores banderas políticas, vallas, afiches, pósters, pinturas y papeletas que nos anuncian a las personas que resolverán todos nuestros problemas por los próximos cinco años. Muchos dicen que los políticos no cumplen lo que dicen, ellos dicen "dame tu voto y te daré trabajo", ¿Quién dice que no cumplen?¿Acaso "pasar trabajo" no es lo que recibe el pueblo apenas los eligen? Allí esta el detalle, nos hacen pasar trabajo los próximos cinco años y nadie puede decir que no cumplieron.

Volviendo al tema y disculpen la habitual interrupción.

¿Se han preguntado ustedes por qué la gente tira basura en la calle? ¿Les es tan difícil encontrar un bote de basura y colocar los desechos dentro? ¿Es una cuestión de educación o de costumbre?

Esta es la misma basura que aquella persona que saborea su refresco o su delicioso almuerzo compuesto por un peso de patacones y un cuara de carne, con un experto movimiento de mano termina arrojando el vaso de plástico y el cartuchito rojo en el suelo. Es también la señora que le compra una galleta a su niño en el autobús, convencida por la publicidad del vendedor ambulante que anuncia “lleeeeegaron las ricas galletas de chocolatefresa (yo solo espero que ese sabor tan particular no sea producto de manipulación genética) con fecha de “espiración atrás”, lleve pa la casa, su hijo o hija le preguntara “papi mami que me trajiste”, llévela, lleve la galleta e chocolatefresa”. Al terminar el niño con su galleta, la misma señora le dirá al niño que tire el papel por la ventana del autobús, para no ensuciar el autobús claro esta. Esta es la misma basura va a dar al canal de drenaje, de allí poco a poco se va uniendo a la basura de otros hasta convertirse en aquella masa de desperdicios que termina en la alcantarilla más cercana. Es aquí donde inicia un gravísimo problema.

Como todos sabrán en nuestro país llueve, y cuando digo llueve, es por que LLUEVE en letras mayúsculas.

Toda esta basura pequeña, sumada a las bolsas de basura completas, los colchones usados y hasta las neveras y estufas dañadas simplemente terminan por crear represas de desperdicios en los canales de desagüe o los ríos que atraviesan la ciudad, que aunado a la voraz necesidad de construir nuevos edificios en la ciudad, utilizando espacios de ríos y quebradas, terminan solo esperando el momento de la siguiente lluvia torrencial.

¿Y qué pasa después de la lluvia? La típica inundación de calles, avenidas y hasta de barriadas completas bajo el agua. Luego podemos ver a ciudadanos histéricos en la TV culpando a las autoridades que no hicieron nada por evitar el problema, autoridades que no recogiendo la basura, la basura que a estas alturas es “basura huérfana”, pues no hay nadie que se haga responsable de ella, no fue ni es de nadie, solo es basura.

Mi teoría es que el ciudadano común arroja basura en la calle simplemente porque puede. Si no pudiera quisiera hacerlo. Si el gobierno se lo impidiera, sería represión y coartaría sus derechos como ciudadano a tener una ciudad tan sucia como el quisiera. El ciudadano tira basura a la calle porque puede hacerlo, no hay nada ni nadie que le prohíba hacerlo. A cualquiera que le preguntes por qué arroja basura en la calle, contestara simplemente que hay gente que le pagan por limpiar las calles, el simplemente esta ayudando a que esta gente se gane un sueldo. Me pregunto si podría yo ir a casa de estas personas y lanzar toda la basura que me dé la gana en medio de su sala o comedor, pues yo sé que esta persona puede recoger mi basura.

El gobierno municipal que coloque inspectores en las calles y que les de la potestad de cobrarles en el acto un balboa a cualquier ciudadano que sea sorprendido lanzando basura en la vía pública, será el gobierno municipal más odiado de nuestra historia patria. Igual tendríamos que lidiar con el inspector que te diga "pasa un cuara y nos olvidamos de esto". Será fácil identificarlos entonces, el que le suena como alcancía con los bolsillos llenos de monedas es inspector de aseo.

Otra de las cosas que me extraña sobre manera es el hecho que el problema de la basura en las calles sea más crónico en algunos sectores de la ciudad y en otros simplemente no sea un problema. Solo comparen una porción de Ave. Central contra una porción de la Vía España, o una porción de Calidonia contra una de Calle 50, ¿Cuál es la diferencia?

¿Mayor densidad de población en un sector que en otro?
¿Más cestos de basura por metro cuadrado?
¿Más recorridos de brigadas de limpieza en estas zonas?
¿La gente de un área es menos o más gente que la gente de la otra área?

Hace unos años en mi primer viaje a la República de Costa Rica, tuve la oportunidad de recorrer las calles de la ciudad San José y la ciudad de Heredia, me dejó impresionado lo limpias que estaban las calles. En esa oportunidad viajaba con un grupo de compatriotas y uno de ellos compró unas frutas a un vendedor callejero. Mientras caminábamos y nuestros orgullosos guías costarricenses nos mostraban su hermosa capital, mi compañero terminaba de comer las frutas y como buen ciudadano ejerciendo su derecho lanzó las cáscaras a la calle. En ese momento uno de nuestros guías se detuvo y le dijo amablemente que recogiera la basura y la colocara en su lugar, a lo que mi compañero con una sonrisa contesto que no había ningún problema con dejarlas allí, pues las cáscaras eran biodegradables. Nuevamente el guía le solicitó recogiera la basura y la colocara en su lugar, está vez no había amabilidad en la solicitud… Sí señores que vergüenza nos hizo pasar.

Ahora bien ¿Qué nos hace diferentes a nuestros hermanos costarricenses?, ¿Será que el sistema de aseo en esas ciudades es más eficiente que el nuestro?, ¿Tienen ellos mayor conciencia ciudadana y saben qué la adecuada eliminación de la basura que ellos generan es responsabilidad de ellos y no del gobierno?, ¿Será acaso que ellos tienen una mejor selección de fútbol?, ¿Será que nosotros tenemos una Latin American Idol 2008 y ellos no?

Creo que la diferencia la hace nuestra actitud, nuestra forma de ser. Nadie puede culparnos de ser lo que somos, pues simplemente nos criaron así, o crecimos viendo la actitud de otros y la dimos por buena.

Aquí les dejo con estas preguntas y reflexiones. Espero las recuerden la próxima vez que tengan algo que tirar. Claro que espero no sean uno más de aquellos que mencione en las líneas de arriba y espero que coloquen la basura en donde deben, que orgulloso estoy de mi sobrino. También espero que no sientan la instintiva y compulsiva necesidad tirar eso a la calle con el pretexto de que están ayudando a alguien a ganarse el sueldo.

Galen M.

martes, 18 de noviembre de 2008

"El respeto al oído ajeno es la paz."

Hagamos un ejercicio mental, imaginemos que es un viernes por la tarde o mejor imaginemos que es un día cualquiera en horas de la noche.

Olvídenlo, no importa la hora, es el momento de enfrentarse al tráfico, y al decir tráfico recuerden que me refiero al “tranque nuestro de cada día”. Es el momento en que la mayoría de los pasajeros de cualquier autobús aprovechan para descansar, todos sabemos que es un peligro el dormir en uno de nuestros queridos Diablos Rojos, ya sea por que pueden robarte o en el peor de los casos estarías dormido en el momento de iniciar el viaje a tocarle la puerta a San Pedro, pero ¿realmente podemos pedirle más a personas que se levantan tres o cuatro horas antes de la hora de entrada a sus trabajos para llegar a tiempo o quince minutos tarde? Es el momento para descansar un poco, cerrar los ojos y dejar que el murmullo del tráfico nos haga dormitar.

Qué bonito sería poder sentarse en un autobús, cerrar los ojos, descansar y tener la certeza que el autobús te llevará tranquilo y seguro a tu destino, o en cambio abrir un libro, las copias de la U o el informe pendiente del trabajo y leerlo tranquilamente, o simplemente sentarse a mirar por la ventana disfrutando el panorama.

Todo esto podría ser una realidad, claro está, en el caso de que tuviéramos un sistema de transporte público medianamente decente. Pero esta tranquilidad también se ve afectada por algunos ciudadanos comunes que no tiene el mínimo de consideración con los demás ciudadanos con quienes comparten un autobús.

No se a cuántos de ustedes les ha pasado, pero para mí es bastante común el viajar en autobús y repentinamente escuchar como se rompe la tranquilidad del viaje, cuando un pasajero sacando su celular comparte con todos la última selección musical que ha descargado a su teléfono. Generalmente resulta ser una mezcla de los grandes éxitos de todos los tiempos de los máximos exponentes del reggae nacional y del reguetón internacional.

Claro que para nosotros como ciudadanos de a pie es lo más común actualizar nuestros conocimientos musicales en dichos géneros en los autobuses públicos. Este derecho a saber cuáles son los últimos éxitos en el ambiente musical nos fue coartado cuando la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre, cansada de las múltiples quejas de los usuarios del transporte público en relación al excesivo escándalo de los equipos de sonido en los autobuses, decidió girar órdenes a sus inspectores para decomisar a los chóferes de autobús todo aparato de sonido, bocinas o cualquier equipo que perturbar a la tranquilidad de los usuarios.

No tengo nada en contra de que otro ciudadano tenga a bien hacerme conocer cuáles son sus preferencias musicales, pero esto se agrava cuando más de un ciudadano nos quiere hacer conocer dichas preferencias. Es el momento en que podemos recrear un típica escena, donde al final del autobús puedes escuchar "pásame la botella, voy a beber en nombre de ella...", a la mitad el autobús puedes escuchar una voz de acento extranjero decir "un osito dormilón le regale, y un beso al despedirse ella me dio..." Y al frente del autobús un alegre acordeón acompaña un " yo quiero mi chola y ella dice que me quiere...".

Pueden ustedes imaginarse el caos mental al que se ven expuestos los cansados pasajeros del autobús al intentar seguir alguno de los ritmos que escuchan, y no conformes con esto, nuestros modernos DJs suben el volumen de sus equipos intentando escucharse por encima del volumen de sus compañeros. ¿Qué pasará por la mente estas personas? ¿Acaso no se dan cuenta lo estresante que puede ser para cualquiera el tener que aguantar semejante escándalo? ¿Acaso ellos no tienen que llegar a casa exhaustos después de un interminable día de trabajo o un día completo en la U para cocinar, atender a los niños, preparar la presentación de metodología de la investigación o arreglar el abanico dañado?

Muchas veces me he visto tentado a preguntar a alguno de estos DJ's:

- "¿Cuánto le costó ese celular?"

Imagino que el propietario del escandaloso aparatito, orgulloso de su compra, me contestara que varios dólares.

A lo que yo contestaría:

- "Yo creo que le estafaron, a ese precio ese aparato tenía que haber traído audífonos..."

Pero recuerden amigos "El respeto al derecho ajeno es la paz."

Galen M.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Bueno es oficial… Llego la navidad.

Sí, sí ya se que aun es la segunda semana de noviembre, pero desde la primera semana de noviembre, ninguno de nosotros puede ignorar la lucha cuerpo a cuerpo que libran las banderas nacionales, los escudos y los listones tricolor, contra las esferas de colores, los arbolitos, los carámbanos, los bastones de dulce y hasta el propio Santa en cada vidriera, vitrina o escaparate de muchos comercios, tiendas o algunos de los Malls de la ciudad.

¿Dónde quedo el orgullo patrio?

No que va, no vamos a hablar de patria. Si alguien quiere saber sobre la Patria que escuche a Rubén Blades, “Patria son tantas cosas bellas”. Hoy me gustaría hablar de aquel compulsivo sentimiento que nos impulsa a gastarnos hasta lo que no tenemos en obtener el ultimo juguetito tecnológico, la ultima ropita del catalogo otoño-invierno (sí, sí yo sé que aquí no hay estaciones, aquí solo llueve o no llueve), el par de zapatos o zapatillas de moda, el polo del cocodrilito verdecito que es lo máximo, cualquier cosita brillante que tenga la silueta del osito de moda o quien sabe que otra cosa que nos haga sobresalir entre la “bola de plebeyos” que nos rodean.

En teoría la navidad lleva implícita aquel hermoso sentimiento que paz y amor para todos los hombres (y mujeres) de buena voluntad. Es para los católicos el tiempo en que la promesa de Dios llego a nuestro mundo en la figura de un niño nacido en la forma más humilde que recuerda nuestra historia, pero hacemos un alto aquí, pues tampoco estamos para hablar de religión.

¿Cuál es la causa de esta compulsión, este deseo insano de gastar nuestro dinero, y algunas veces gastarnos el dinero que aun no es nuestro, en cosas que “tal vez” necesitamos, pero que nos hacen sentir realizados?

Repitiendo las palabras de una amiga, ella tiene en su cartera una MonsterCard, su MonsterCard se encarga de devorar su cheque de quincena apenas se lo entregan.

Ahora en serio, ¿Qué es lo que nos impulsa a comprar?

Será que muchas veces nos sentimos mal por no tener cosas caras, eso puede ser síntoma de baja autoestima o que emocionalmente estamos carentes, necesitamos llenar espacios de cariño con cosas caras, y cuando hablo de cosas caras me refiero a todo aquello que tenga una marca reconocida.

Hablando de marcas, estamos en un país libre y cada quien tiene la potestad de tener lo que le de la gana y vestir como le de la gana. Si caminas por las calles de la ciudad podrás notar que no importa la condición social de los ciudadanos, veras que la gran mayoría lucirá algo con una marca, un logo o un emblema. Entiendo como un joven de polo gastado color azul y pantalón jeans va por la calle con un reloj suizo de $ 600.00 o aquel que viaja en el autobús cubriendo con una toallita tipo busero (la de rayitas de colores en fondo blanco) un celular 3G de la marca de la manzanita $ 950.00, quiero pensar que ahorraron todo lo que pudieron para adquiríos.

Pero ¿Como lo hacen jóvenes de estratos más humildes y que vienen de zonas de alto riesgo social?, Los ves vestidos con las últimas modas que “llegan del norte”, luciendo como si fueran extras para un nuevo video “50 Cent” o de “Daddy Yankee”. Ojo no estoy diciendo que ellos no tengan los mismos derechos, estoy preguntando ¿De donde sacan los recursos para hacerlo?, ¿Sus padres se esforzaran y trabajaran lo suficiente para complacer a su hijos y vestirlos de esa forma?, ¿Ellos trabajaran medio tiempo para conseguir el dinero que necesitan para el mismo fin?, o ¿Será que se ven obligados a robar o entrar en negocios ilícitos para conseguir lo que quieren? Igual me toca pensar que tal vez el chico del reloj suizo o el del celular 3G, pudieron haberlos adquirido de forma ilegal.

En mi caso particular mucha gente que me conoce podría atestiguar las veces que me ha visto usar algo de marca, serian muy pocas veces. Siendo honesto mucha o gran parte de mis cosas son de marca reconocida, por tanto no son nada baratas. Pero la diferencia es que, para entrar en mi rango de compra debe cumplir un protocolo:

1. Debo necesitarlo.
2. Debe gustarme.
3. Debe ser de calidad y duración comprobada.
4. Debe ser funcional, quiero decir que lo puedo usar en diversas situaciones.
5. No debe tener marcas, logos o emblemas visibles.

Este ultimo punto es uno de los más importantes pues es muy difícil de cumplir, pero mi concepto es el siguiente: Sí ya yo pague un costo alto por mercancía de buena calidad de una marca reconocida, ¿Estoy forzado a promocionar la marca? ¿Soy modelo internacional? ¿Debo ser un anuncio publicitario móvil viviente? ¿Me están pagando estas marcas por hacerles publicidad?

La respuesta a estas cuatro preguntas es un rotundo No.

Pero esas preguntas encierran una de las grandes verdades a las que nos vemos expuestos y algo de ¿El por qué hacemos lo que hacemos?, la respuesta… Publicidad.

Cada día somos bombardeados de publicidad en cada uno de los medios de comunicación que el ser humano a creado, excelente publicidad, publicidad buena, publicidad mala, publicidad mediocre, pero al final es publicidad que muchas veces nos afecta sin que siquiera lo notemos, haciéndonos pensar que necesitamos tal o cual cosa para sentirnos bien y ser felices.

Sobre este tema hace poco me encontré cenando en una de los grandes Mall de la cuidad, el más exclusivo según nos lo vende la publicidad. Mientras cenaba y meditaba sobre el inevitable arribo de la navidad, las fiestas de diciembre y el final de un año de esperanzas, éxitos y fracasos, me quede observando una pantalla gigante, compuesta de múltiples televisores plasmas colocados en orden para proyectar imágenes gigantes.

Iniciaba un comercial donde podía ver a un joven caminando con una cara de tristeza, igualmente en la siguiente escena una bella chica caminaba triste y desanimada, en la siguiente escena un niño pequeño camina igualmente triste y para finalizar en una escena un señor de edad madura estaba sentado y cierra un libro que leía con rostro pensativo y triste. Hasta este punto pensé, “vaya hay una epidemia de gente triste”, en la siguiente sucesión de escenas el rostro del joven de la primera escena cambia radicalmente e inicia una desesperada carrera por subir una escalera eléctrica, la chica cambia a un semblante sonriente y camina hacia adelante, el niño observa algo y sonríe y el señor observa algo a su vez y también sonríe para si mismo y se levanta.

Hasta este punto mi cerebro empezó a terminar la idea central de las imágenes, (un mal habito que tengo, lo acepto y me es muy molesto cuando voy al cine y me hace descubrir como termina la película 30 minutos antes del final), El joven ha visto a la chica y la chica y él se conocen y están felices de verse, el niño reconoce al señor y el señor reconoce al niño, ¿será que son novio y novia los primeros y nieto y abuelo los segundos y todos están felices de verse?

Pues la respuesta nuevamente es un rotundo No.

Que ingenuo soy. En la siguiente escena el joven se abraza a un televisor plasma gigante en una tienda de electrónica, la chica se prueba un vestido en una elegante boutique, el niño se abraza a un peluche en una juguetería y el señor se sienta en un sillón reclinable en una tienda de muebles de lujo, todos sonríen felices, el comercial cierra con el logo del Centro Comercial.

¿Será que estamos mandando los mensajes equivocados y que nuestros valores como personas están errados?, ¿Será que en los centros comerciales esta la respuesta a nuestras carencias emocionales y que hay un objeto material que nos llene ese vacío existencial, y que cada quien puede comprar felicidad instantánea solo dejándonos llevar por el consumismo? ¿Y qué de aquellos que no pueden comprar esa felicidad, qué les queda, odiar a los que si pueden comprar felicidad o encontrar los medios para obtenerla, sea cuales sean estos medios?

¿Que mensaje les estamos vendiendo a todos los adultos, jóvenes y niños de todas las clases sociales de nuestro país esta navidad?

Yo realmente no sé donde esta la verdadera felicidad. Pero lo que sí sé, es que no esta en una tienda o no me la da un celular 3G de $ 900.00 dólares. Total yo tengo uno celular de $ 29.99 que aunque no tiene “Bluetooth” tiene “BlueLight” (la luz del fondo prende en azul), tiene las funciones que necesito, recibo y hago llamadas. Yo puedo comprarme el 3G pero… ver punto # 1 en mi lista.

Lo único que puedo decirles en este mes de noviembre, es que tengan una feliz navidad y un prospero año nuevo y que recuerden que estamos aquí en este mundo para aprender a ser mejores personas y que lo único que nos llevaremos mas allá del ultimo suspiro serán los recuerdos de nuestras vidas y aquello que aprendimos para ser felices.


Gallen M.

domingo, 26 de octubre de 2008

911… Tenemos una emergencia

El día viernes 24, en horas de la noche, sentado en la comodidad de mi residencia pude ver a todo color como una persona moría.

No, no era ninguna película o algún documental. Era real, por TV, pero era real.

En un auto que viajaba por la vía de acceso al Puente Centenario el conductor había perdido el control saliendo de su carril, embistiendo de frente a un vehiculo que viajaba en dirección contraria, este ultimo vehiculo llevo la peor parte. El auto sedan embestido quedo aplastado justo en el área del puesto del conductor.

La escena era bastante impresionante, un grupo de por lo menos 10 personas se esforzaban por liberar a la persona atrapada, que en ese momento estaba semiconsciente y bañado en sangre. La batalla por liberarlo fue titánica y los improvisados rescatistas utilizaron desde sierras manuales hasta gatos mecánicos para poder abrir los restos del vehiculo.

Permítanme hacer un paréntesis aquí, pues es importante mencionar que en nuestro país a diferencia de muchos lugares, al ocurrir un accidente la gente tiende a ayudar, detienen su vida un momento por ayudar a alguien en problemas, no importa que sea un desconocido o que nada tengan que ver con lo que pasa en el accidente. Esto realmente es digno de admirar, pero bastante peligroso si no se tiene el conocimiento técnico de cómo reaccionar ante una emergencia, los estamentos encargados deberían explotar e incentivar adecuadamente esta particular características del ciudadano, dándoles las herramientas para conocer las normas básicas de seguridad para atender una emergencia. Cierro el paréntesis.

45 minutos duro aquella lucha por una vida, 45 minutos donde héroes con poco o ninguna experiencia lucharon hombro a hombro contra todo para liberar al atrapado. Al final después de 45 angustiantes minutos una ambulancia llega a la escena y para la desesperanza y frustración de aquellos improvisados rescatistas, la tripulación de la ambulancia declara al conductor muerto en la escena. Hay que pintar otro Corazón Azul.

Las caras de inconformidad, angustia, impotencia y hasta ira de los presentes son más que evidentes. ¿45 minutos? 45 minutos en medio de una emergencia se traducen en días cuando una persona esta por morir. No es la primera vez que escenas como esta suceden y créanme que en carne viva conozco lo que sintieron los rescatistas que esperaban esa ambulancia, y esperaron y esperaron y siguieron esperando, podría contarles una de muchas de estas experiencias pero como siempre me desviaría del tema del título… Pero que hemos hecho como ciudadanos para evitar que esto siga ocurriendo.

Hace ya un par de años el Club Activo 20-30 desarrollo una de sus ya famosas Teletones, pues siendo un país el cual se considera en franco desarrollo y auge económico y con una población en aumento, el país no cuenta con un sistema de respuesta de emergencia adecuado, donde cada uno de los estamentos de seguridad trabajen en forma integrada y coordinada.

911 fue la idea y si mal no lo recuerdo con vítores, bombos y platillos unos alegres presentadores de TV gritaron pasada la media noche “Llegamos a la meta”, Panamá por fin contaría con un sistema de respuesta de emergencias.

Y ¿Entonces?
¿Me perdí en los comerciales?
¿Qué paso?
¿Por qué cuando tomo mi celular y marco “911” escucho una agradable grabación que dice “Bienvenido a M, el número marcado no esta en servicio, por favor verifíquelo y vuelva a marcar, gracias”?

Los 20-30 hicieron su labor, la ciudadanía dio su apoyo y el gobierno puso su interés en el proyecto, pero ¿en qué ha quedado todo esto? Lo ultimo que supe fue que nuestro flamante y eficiente órgano legislativo debía aprobar las leyes y reglamentos que rigieran la operación de este sistema. Pude ver y tocar de primera mano la flotilla de ambulancias de ultima generación que el Club 20-30 compro para dotar al sistema. Créanme que ver y estar dentro de estas “Alphas” (Ambulancias en el argot de rescate) para mi fue tan emocionante y tan esperanzador… Pero la realidad.

Será que tenemos la capacidad económica pero no tenemos la capacidad moral, humana y la responsabilidad suficiente para dejar de lado nuestros intereses y diferencias personales, sociales y hasta políticas para de una buena vez dar protección y seguridad a una ciudadanía que realmente lo necesita.

¿Qué institución, estamento o grupo debe responder por el 911?
¿En que punto esta este sistema?

No creen que ya es hora de empezar a hacer preguntas y obtener un par de respuestas,

A mi modo de ver debemos llamar a alguien y pedir ayuda, pues el 911 tienen una emergencia.

Galem M.

sábado, 25 de octubre de 2008

Tráfico…

El título no tiene nada que ver con ese polvo blanco o la hierbita que viaja de noche en lanchas rápidas o aviones sin un plan de vuelo establecido, el título trata sobre el “tranque nuestro de cada día”, sí ese mismo, ese ente que sin importar la hora del día se hace presente y se apodera del tiempo y el espacio.

No importa si eres un ciudadano de a pie o de a ruedas, tarde o temprano te tienes que enfrentar al tráfico, quieras o no allí esta presente esperando por ti, esperando que tengas una imperiosa necesidad de llegar rápido a algún lugar.

Sin lugar a dudas los más beneficiados con los tranques son las ya millonarias compañías de combustible, pues el usuario de cualquier auto ve como su dinero literalmente se hace humo y sale por el escape de su vehículo al estar metido 20 minutos, en el mejor de los casos, o hasta horas, en el peor de los casos, en tranques inconmensurables donde sin pecar de exagerado las hormigas al borde del camino parecen andar en patines al lado de los 2 Km/h a los que avanza el trafico. Ok ya peque de exagerado pero igual en el tranque si te tomas la molestia puedes ver como el sol va haciendo inclinar el ángulo de las sombras, el día avanza y los minutos se hacen horas y dentro de tu cerebro sientes que casi puedes ver como el pasto crece al borde del camino y que tus sobrinos, hijos o nietos llegan a la pubertad y tu sigues allí, esperando que la fila avance.

Pero cual es la razón del tranque, algunas veces un aparatoso accidente de transito causado por exceso de velocidad, distracción en el manejo o simplemente por que esa persona obtuvo la licencia de conducir en el fondo de una caja de cereales. Otras veces un leve choque donde una luz trasera y una defensa llevaron la peor parte, pero hablando de “parte” el policía de transito es la ultima persona en llegar a la escena, así que el parte de transito se hará mucho tiempo después, y prosiguiendo con el parte pues el choque puede ser de los mas “light” pero todo conductor que pase junto al evento al parecer quiere o ver lo que a pasado o quiere ayudar a dar la versión de lo ocurrido y así contribuir a que la fila avance más lentamente.

Pero y si no hay ningún accidente ¿por qué el tranque existe? Pues la respuesta la podríamos encontrar en los afiches, brochures o hasta los comerciales de TV donde las compañías constructoras de urbanizaciones enfatizan con bombos y platillos “una vivienda a 20 minutos de la ciudad”… Véndele esa idea a cada uno de los dueños de una casa de barriada, donde cada casa tiene uno o dos carros promedio y donde en una sola barriada existen más de 200 casas y has que todos estos autos salgan a la misma hora cada día y entren a las vías donde históricamente no cabe la cantidad de autos existentes en el país, ahora ese número multiplícalo por 20 barriadas y a eso agrégale que no existe un sistema de transporte público medianamente decente como para transportar a los ciudadanos de a pie o a los que no quisieran usar su carro por el alto costo del combustible… y al final que tenemos… El tranque más descomunal que se te ocurra.

El tranque nuestro de cada día, donde ves buses atestados de personas que rebosan por las puertas, ¿no que esta prohibido por ley llevar pasajeros después de las dos barras?, puedes ver también autos de cinco pasajeros completamente llenos pues como los buses están atestados los piratas hacen de las suyas, y no los culpo con lo que cuesta la gasolina, aunque el sentido común me dice que si el auto viaja más pesado más combustible consumirá, y claro esta, de cada veinte autos que ves avanzar a paso de tortuga podrás ver que la mitad o mas solo viaja una persona, hablando de viajar sola pues me toca ver una bella chica en un HILUX, ¿será que no quiere compañía?, ¿o no le gusta que la manejen o tal vez le gusta que la maltraten?, volviendo al tema y disculpen por la interrupción. El resultado final es que una seria crisis de transporte afecta diariamente a miles de ciudadanos que desesperan por llegar a sus lugares de destino y simplemente sienten como envejecen minuto a minuto y como su dinero se hace humo.

Galen M.

jueves, 23 de octubre de 2008

23 de Octubre, prohibido olvidar

Estaba en mi oficina cuando me llego un mensaje vía MSN.

- "Un bus exploto en la Creta".

Mi primer pensamiento fue "No tenia idea que hubiera actividad terrorista en esa parte del Mediterraneo.... estos tipos no tienen el menor escrúpulo en volarse junto a todo el que puedan"

Respondo al mensaje.

- "Ya tiene el conteo de KIA* y WIA**"

La respuesta me hizo sospechar que algo iba mal, algo iba muy mal.

- "... pon la TV... ya esta en casi todos los canales.. es horrible..."

Algo iba extremadamente mal, escribí.

- "Repíteme la situación... cuantos KIA y WIA..."

- "Un bus exploto en La Cresta, hay mucha gente quemándose adentro..."

Mi segundo pensamiento fue "OH Por Dios... hay que enviar ayuda..." Salí de mi oficina a toda carrera para informar la situación, claro en ese momento nadie podía haberme dicho que nada ni nadie podía ayudar ya a todos esos inocentes que murieron o resultaron heridos esa tarde.

Solo con la Máquina del Tiempo de H. G. Wells, pero eso es ficción y esto era la realidad, una horrorosa realidad.

Dos años han pasados desde ese día y todas o gran parte de las promesas de mejorar un inhumano sistema de transporte han quedado en eso... promesas.

Este es un tema que podría hacer correr ríos de tinta… digo ríos de bits intentando buscar una explicación más o menos lógica o racional, que explicara el por que no ha pasado nada y por que la muerte de tantos panameños inocentes no hacen reaccionar a una ciudadanía que simplemente esta secuestrada por un gremio de transportistas que hacen lo que les viene en gana.

Galen M.

* KIA: Killed in Action - Muerto en Acción.
** WIA: Wounded in Action - Herido en Acción.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Seguridad, Sentido Común y otras hierbas aromáticas

Hace ya un tiempo que me divorcie de la comida rápida... ¿Qué asteriscos tiene que ver eso con el título?, esperen y verán... Sucede que el fin de semana fui a probar una súper promoción de KFC, pues ya era hora de elevar mis niveles de colesterol y obstruir una que otra arteria.

Soy plenamente consciente que una mala alimentación es dañina para la salud, pero créanme descubrí que en un KFC hay cosas más peligrosas que alimentos grasosos.

El domingo 19 de octubre como a las 5.45 de la tarde llegue al KFC de El Dorado, al entrar digamos que me puse algo curioso... no había nadie custodiando la puerta de entrada, bueno los 3 vendedores de películas piratas no cuentan pero ellos allí estaban. Hice mi fila por unos 5 minutos y la puerta seguía sola con los vendedores, al los minutos me doy cuenta que hay un señor de camisa blanca cabeceando y dormitando en la segunda mesa junto a la ventana, al lado de la puerta principal, me inclino un poco y es cuando puedo ver el pantalón chocolate oscuro y la pistola calibre 38 en la cintura.... el flamante guardia de seguridad del KFC

Dos minutos después el encargado de turno, un señor de aspecto bonachón y al parecer muy dado a comer en KFC pues su prominente vientre así lo atestigua, pasa al lado del seguridad y empieza a regañar a los chicos de las motos por no entregar unos pedidos... vuelve a pasar al lado del seguridad dormido y ni se inmuta en despertarlo o llamarle la atención, como si esto fuera lo más común del mundo. Señor hay un hombre armado que se supone esta custodiando el local pero esta dormido ¿no se da cuenta?. Pues no, mi amigo el encargado sigue con su trabajo.

Cuando llego a la caja le pregunto a la cajera si el señor gordito es el encargado y me dice en efecto ese es el encargado y luego le pregunto si el señor dormido en la mesa es el seguridad que custodia el local... mirándome sonriendo me dice “Ayyyyyyyy sí ese es el seguridad”

Muy cortés le comento “Ahora entiendo por que los están asaltando”

Ella me contesta sonriendo “yo pensé que se quería quejar de algún empleado”

Su respuesta me pone a pensar:

¿El seguridad no es “empleado de KFC”?
¿Ella es consciente del peligro que representa para su trabajo un guardia de seguridad armado y dormido?
Ella no entiende que hay grandes posibilidades de que si algo sale mal en un asalto, ella pueda salir en la portada del diario al día siguiente y no con el titular “La nueva Miss Panamá”, sino uno muy diferente “Asaltantes matan sonriente cajera en el KFC

Al parecer la respuesta es un rotundo No, pues su siguiente comentario es “¿Lo va a pedir agrandado, para aquí o para llevar?”

Me siento a comer, OK, soy consiente que no profeso lo que predico pero tenia que ver en que terminaba todo esto, finalmente a los 7 minutos el seguridad se levanta y se mete en el baño otros 5 minutos, al salir del baño refrescado, supongo que había algo muy importante que custodiar en la esquina del estacionamiento trasero del KFC pues por allí estuvo como 10 minutos.

Al volver a entrar se instala en su mesa a descansar, a las 6.30 entra al KFC con su familia el señor Pedro Meilán de la ACODECO, esto me lleva a pensar que no solo los ciudadanos comunes y silvestres estamos expuestos a una falsa seguridad.

A las 6.35 una patrulla de la policía nacional se detiene frente al KFC, entran un sargento y un cabo segundo los cuales hacen su pedido y se sientan a comer, no sin antes saludar al seguridad, el cual los saluda desde la comodidad de su mesa junto a la ventana.

A las 6.45 después de haber visto suficiente me retiro del lugar, dejando al seguridad bostezando en la mesa y al volver a pasar a las 7.15 frente al lugar, los policías se han retirado y mi estimado amigo el seguridad ahora esta luchando por no dormirse y cambia su táctica sentándose a mirar la TV en una mesa que da la espalda a la puerta principal. Supongo que el encargado de turno debe estar ocupado en la administración preocupado por brindar una gran atención para que el cliente se sienta tan a gusto como en su casa… dije “a gusto” no “seguro”.

Galen M.

De a pie… ¿por qué “de a pie”?

De a pie… ¿por qué “de a pie”? por que soy uno más de los ciudadanos de a pie que camina día tras día las calles de nuestra mágica Ciudad de Panamá, mágica no por que las estatuas desaparezcan como por arte de magia, mágica pues no nos damos cuenta del magnífico país donde nos toca vivir y no lo apreciamos hasta que viajamos y para validar este punto piensen que el panameño promedio viaja por trabajo, estudios o turismo y a los meses regresa a su terruño, el extranjero que viaja a Panamá por las mismas razones se quiere quedar a vivir aquí.

De a pie… el caminar las calles te da una perspectiva diferente de las cosas cotidianas que pasan en la ciudad. Este espacio lo hago para comentar vivencias inquietudes y otras hierbas aromáticas que se me ocurran sin el animo de ofender y solo expresando mis ideas.

En ese sentido y desatendiendo un sabio consejo que me dieran una vez: “En la primera cita nunca hables de política o religión y menos de fútbol” y para que me conozcan en materia política les diría que no estoy ni a favor ni en contra sino todo lo contrario, últimamente no creo en los “Zapatos del Pueblo” por que yo los uso siempre y no cuando conviene, igual prefiero un refresco a una botella de ron y no sé nada de “Huesos de políticos viejos” y al final no me apetece saber nada de “Izquierda y Derecha” lo único que sé de eso es que hace mucho tiempo era una canción que cantaban Enrique y Ana.

De religión pues respeto todas las creencias, hasta aquellas que le rezan a un vaso de agua a media noche en TV y regalan una rosa milagrosa, y no tengo afiliación religiosa, lo que si sé es que aquel ser que nos creo como humanos, hizo un trabajo extraordinario al dotarnos de la más impresionante máquina viviente sobre la tierra, un hardware sin comparación, y claro el uso que le demos a este ya corre por cuenta de cada quien… Se lucio en el Hardware, el Software es otro asunto totalmente a parte la verdad, pues hay cada software defectuoso que para que les cuento… Bueno igual no es culpa de él, él solo hizo la versión 1.0, nosotros la personalizamos a nuestro gusto.

En materia fútbol pues si me preguntan si soy Merengue o Catalán… Les diré que yo les voy a los Yankees aunque no lleguen a la Serie Mundial.

Aquí termino por hoy

Galen M.