Hace unos días mirando una serie animada, lo confieso soy fanático de las series animadas, pero no el tipo de series con que torturan hoy día a nuestros pobres niños, en otra oportunidad les hablare de eso, ahora volvamos al tema, viendo esa serie un personaje venido del pasado medieval conversaba con un habitante de la época actual. Desde la cima de un edificio observan una ciudad y entre ellos hablan:
- “¿Por qué la ciudad no esta amurallada, no hay defensas para protegerla?”
- “En nuestros días las amenazas de nuestra ciudad no vienen de afuera vienen desde adentro”
Que comentario tan acertado en una triste realidad que vive nuestra ciudad estos días, donde solo se sabe hablar de violencia, delincuencia, asesinatos, muertos y heridos.
Acabamos de vivir uno de los episodios más impactantes de esta oleada de violencia, donde en una mañana tranquila, dos personas inocentes pierden la vida, a diferencia de muchos casos esta vez una de esas personas se trataba de un funcionario de mediano nivel del gobierno nacional. Esto dio pie a que todo el que sabe y hasta el que no sabe de seguridad hablara hasta el cansancio sobre el tema. Pero…
¿Qué ha estado pasando en los meses anteriores a la mañana del martes 10 de marzo?
Todas las noches nos acostamos y todas las mañanas nos despertamos con noticieros que solo nos hablan de “las policiales” donde los cuartos de urgencias y la fiscalía atienden un número siempre creciente de heridos y muertos producto de asaltos, riñas, peleas o las famosas guerras entre bandas. Poco a poco esto se ha vuelto común en un país que el común denominador era no sentir temor de andar por las calles. Actualmente el ciudadano día a día se siente más y más inseguro en las calles de nuestra ciudad. Parece mentira que hace cosa de un par de años nos asombraba escuchar que alguien aparecía muerto en algún paraje solitario, hoy día sí solo hay tres o cuatro ejecuciones a la semana pues, vaya, fue una semana tranquila.
¿Pero que nos ha llevado a esto?
¿Cómo dejamos que la delincuencia nos superara?
¿Cuándo los muertos se volvieron el denominador común del noticiero?
¿Cuándo el ciudadano termino siendo el prisionero de su casa o de su apartamento?
Pero lo más importante:
¿Qué estamos haciendo como sociedad para evitar esto?
El problema de la violencia en nuestras calles no es un problema estatal, si así lo fuera ya la misma sociedad lo hubiera mandado a privatizar, este problema no atañe solamente al gobierno o a los estamentos de seguridad del estado. Es deber de cada uno de nosotros luchar contra esto que no solo afecta a unos cuantos, nos empieza a afectar a todos. Vivimos con la mentalidad obsoleta de creer:
"Si a mi no me afecta eso no es conmigo, eso es problema de otros".
"La policía debería meter preso a los maleantes, yo sé quienes son pero no los denuncio para no meterme en problemas".
"La policía nunca llega cuando se le necesita, pero que la llame otro que yo no quiero problemas".
Aquí me detengo pues podría seguir enumerando las excusas que presentamos para no hacer nada, pero el elemento común en estas frases es “el problema es de otros”. Sí, eso es problema de otros hasta que el otro termina contagiándote su problema.
Bien lo dice una frase muy famosa “Lo más malo de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”.
Nos acercamos a velocidad vertiginosa a una elección presidencial y diario sufrimos una campaña electoral en la cual aun no hemos escuchado ni 10% de propuestas sobre soluciones, y de cualquiera de los partidos en disputa seguimos escuchando 110% de “yo seré muy maleante pero no estoy loco”, “yo soy loco pero no me junto con malandrines de barrio, yo me junto con mafiosos de condominios y empresas” y al final todo se resume en campañas destinadas a convencernos que “entre todo lo malo de la clase política de este país nosotros somos lo menos malo que te puede pasar en los próximos cinco años, vota por nosotros”
¿Será que este país el crimen sí paga?
Después de toda la selva virgen hablada en los medios, después de este triste incidente que “por ahora” es el más dramático de esta escalada de violencia, un par de puntos llaman mi atención:
Por años hemos seguido el juego a las organizaciones internacionales y a los grupos de protección, los cuales nos han hecho aplicar leyes pensadas en el extranjero para proteger los derechos de los adultos y menores infractores, proteger sus vidas y su dignidad como personas. Pero ¿quien protege los derechos, la vida y la dignidad de las víctimas de estos “infractores”?, acaso alguien se hará responsable de la familia de ese humilde guardia de seguridad con más de una década de servicio, ese ciudadano que esa mañana se levanto temprano para llegar a su trabajo sin saber que seria su ultima jornada.
Que cómodo es para un delincuente ser detenido y puesto bajo las rejas donde día a día, duerme bajo un techo y come tres comidas calientes, planea su siguiente fechoría, conoce nuevos colaboradores para el siguiente golpe, trafica alguna sustancia ilegal dentro del penal o simplemente prepara una platina mientras escoge a quien apuñalar en la siguiente reyerta. ¿Saben que es lo irónico? Todo esto es patrocinado y financiado por los impuestos que usted y yo pagamos al estado.
¿Cuántas escuelas hay por construir o reparar?
¿Cuántas bancas escolares hay por arreglar?
¿Cuántas áreas hay por reforestar, por desyerbar o carreteras por limpiar?
¿Creen que si un delincuente supiera que caer preso implica “trabajar” para el estado y pagar su condena le quedarían más ganas de delinquir?
¿Cual es la excusa para dejarlos encerrados sin hacer más que rascarse… la barriga, se escaparan si los sacan a trabajar?
Bueno señores se escapan dentro o fuera de nuestras cárceles así que no veo cual es el problema de hacer que esa mano de obra haga algo por pagar su falta, trabajando para la comunidad y la ciudadanía a la cual debe su pena.
Los tribunales de justicia de este país son cada vez menos eficientes, donde juicios pueden pasar años sin realizarse sea o no culpable la persona imputada, lo lamentable de esto es que aun si fuera inocente ya esta condenado pues pasara algún tiempo en manos de un ineficiente servicio nacional de cárceles en los cuales todos los reos son mezclados no importa el nivel de su delito. Los fallos y absoluciones expeditos solo se dan en los casos que tengan a bien los magistrados.
El problema del narcotráfico siempre ha estado, esta, y estará presente en nuestro país, no podemos pensar que algún día acabará, pues eso solo pasará cuando la demanda de drogas en el país del norte baje y provoque una disminución en la oferta desde los países del sur, y como nosotros estamos a la mitad del camino pues así es la vida. Aun no entiendo por que es tan difícil para las autoridades pensar que es necesario pedir visas a los extranjeros que entren a nuestro país, so pretexto de que el pedirlas nos hará menos atractivos a la clase turista internacional. Señores, cualquiera que quiera venir de paseo a nuestro país no le importara obtener una visa pues muy bien dicen que “el que no la debe no la teme”.
Finalmente después de toda esta hierba que aporto yo a la selva virgen hablada estos días, solo les dejo este último comentario.
Hoy empezamos a darnos cuenta que nuestra bella Ciudad de Panamá, lastimosamente empieza a perder la hermosa inocencia que tantos años la hizo tan especial. No basta con pensar que otros resuelvan la situación, si no tomamos parte en la solución lastimosamente terminamos siendo parte del problema.
Galen M.
martes, 17 de marzo de 2009
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