domingo, 11 de enero de 2009

El tiempo vuela cuando uno se divierte…

Parece que fue ayer cuando iniciamos el 2008 y ya simplemente se nos fue de las manos. Casi en un pestañear se nos fue un año de grandes éxitos y estrepitosos fracasos, igual no voy a enumerar cada uno de ellos pues la lista sería extensa y para variar me saldría del tema como siempre lo hago.

Pero en este punto… ¿cual es el tema hoy?… ummm pues no lo sé, parece que hoy no tengo un buen tema por desarrollar, algo que realmente me apasione y que quiera comentarlo con ustedes. Definitivamente debo salir a caminar más, debo ir a explorar una ciudad que en cuestión de segundos cambia y se renueva. A cuantos de ustedes no les ha pasado que al detenerse en un semáforo miran a un lado y dicen:

¿Eso estaba allí ayer?
¿Oye que paso con el local que esta allí?
¿Cuándo pusieron ese edificio de 25 pisos allí?
Que lastima, me hubiera encantado ir a ese lugar y mira ya lo están demoliendo

Parece que en la última línea hemos encontrado el tema. Debe ser uno de los “usuales sospechosos”, ¿ya lo vieron?, sí es ese el cuarto de izquierda a derecha. No, no estamos jugando a las Pistas de Blue. Sí, sí ese el de 7 letras y un punto arriba, sí el que comienza con “h” y termina con “a”, exacto el tema es “hubiera”.

Hubiera. ¿Cuantos de nosotros al arrepentirnos de algo no recurrimos a la famosa palabrita?

El hubiera es una malsana palabra que en muchos de nuestros casos vive presentes en nuestras vidas:

¿Si hubiera estudiado más para el examen final de Cálculo no tendría que repetir el semestre?
¿Si hubiera comprado eso antes no me estaría quejando de que, ahora que ya lo vengo a comprar, lo hayan vendido?
¿Si hubiera bajado de peso el año pasado no estaría quejándome que nada me queda este verano?
¿Si le hubiera dicho a tiempo cuanto significa para mí, tal vez las cosas no estarían tan mal en este momento?

Ven como hay una infinidad de formas de utilizar la misma palabra como excusa para una infinidad de situaciones en donde nuestras propia determinación, nuestra capacidad, nuestra autoestima, nuestras ganas de que algo que anhelamos se materialice son las piezas fundamentales para no hacer de nuestras vidas una colección de “hubieras”.

Que ganas de echar el tiempo atrás y comenzar todo otra vez.

Que ganas de volver a vivir las cosas una segunda vez con los conocimientos que ahora tenemos de esas mismas experiencias de las cuales nos estamos quejando. De haberlo sabido antes no hubiera cometido tantos errores. Esas mismas cosas que nos enseñaron a madurar y a pensar dos veces las cosas. Créanme no hay nada de que quejarse, cada una de las cosas que hemos vivido buenas o malas han sido para que cada uno de nosotros ponga los pies en la tierra y volvamos a pensar las cosas antes de hacerlas, eso se llama vivir.

El tiempo vuela cuando uno se divierte… Ya nos alejamos de la navidad y medio país inicia el conteo regresivo para la fiesta de carnaval. Esa es mi gente, mi país, mi patria, aun seguimos sintiendo el olor a pino traído del Canada y ya estamos pensando en cuatro días de mojadera. Ojo que no le estoy reprochando nada a nadie, cada quien es libre se hacer su vida una experiencia inigualable. Solo les digo que hagan lo que tengan que hacer y no tomen por excusa un “hubiera” cuando todo lo que tenías que hacer era simplemente eso “hacer algo”.

Hacer algo tampoco puede ser sinónimo de éxito, “hacer algo a tiempo” es lo que se requiere para no estar pensando en hubieras al final de la jornada.

Hace poco me dijeron que “lo más triste de vivir es dejar que la vida viva por ti”. No dejes que la vida viva por ti, tú tienes que vivir la vida. Cada uno es responsable de su destino, y cada quien debe hacer lo que pueda por ser feliz.

La noche del 4 de noviembre de 2008, a las 11 de la noche, pude ver como el mundo nuevamente me sorprendía cambiando ante mis ojos. Esta vez no cambio ante mis ojos llenándome de terror como aquella mañana del 11 de septiembre de 2001. Esta vez veía como una muchedumbre en un parque de Chicago celebraba la elección del primer presidente negro de los Estados Unidos. Pero no fue eso lo que más me llamo la atención del asunto, lo que más me impacto fue una frase que escuchara aquella noche:

“La política del miedo ha sido reemplazada por la política de la esperanza”

Año 2009 un año de retos. En cualquier escenario que mires el 2009 parece estar aguardándonos. Si no tenemos la capacidad para enfrentar este nuevo año y superarnos, creo que ya va siendo tiempo que tomemos las medidas necesarias para estar listos para esos retos. Tomemos esa frase y hagámosla cierta, no dejemos que nuestros miedos he inseguridades nos hagan ver pasar la vida ante nosotros que esperamos sentados a que algo pase. Reemplacemos esto por esperanza, esperanza en poder ser y dar lo mejor que podamos de nosotros mismos en cada aspecto de nuestras vidas.

Galen M.

PD: Dedicado a ti corazón.