"... son los viejos senderos retorcidos, que el pie desde la infancia sin tregua recorrió..."
Fragmento del Poema Patria, Ricardo Miro
Terminar el mes de la patria y esta vez, sí quisiera hablarles de algunas de las cosas que considero importantes.
Pero ¿qué es la Patria?, realmente no necesitamos buscar su significado en el diccionario, para nosotros como dice la canción, “patria son tantas cosas bellas”. Son aquellas cosas que cuando estamos lejos de casa nos traen los recuerdos de nuestra tierra y nos hacen sentir nostalgia, es aquella risa franca y espontanea de nuestra gente, su tan peculiar forma de ser y sus palabras tan panameñas como un "Ayala vida" o un "Chuleta", que cuando las escuchas en el extranjero inmediatamente sabes que el que las dijo o es panameño o vivió en Panamá y "Se le pego".
La anécdota es la de unos compañeros que viajaron a un curso de entrenamiento y al llegar bulliciosos y contentos a desayunar empezaron a relajear en voz alta, digámoslo como es debido "empezó la grubeadera y el desorden". Una chica en la cafetería se les aproximo y sin mas les pregunto "Disculpen, ¿ustedes son de Panamá?". Pueden imaginar las caras de todos al verse "descubiertos" por su comportamiento... un tímido “sí” general fue la respuesta y la chica con una sonrisa contesto "Yo soy de Bethania", "Ayala maquina fren siéntate y cuéntanos como estas pela". El panameño es panameño donde quiera que vaya.
La Patria puede ser representada de tantas formas y maneras en nuestra mente, pero creo que sin temor a equivocarme lo que más nos conecta físicamente con nuestra tierra, con lo que somos, con lo que nos representa, es una Bandera. En nuestro caso es una bandera roja blanca y azul que para cualquiera que se precie de ser panameño es la bandera más bella de todas. Para otros la bandera es solo un pedazo de tela de colores, pero para muchos es lo que nos identifica, lo que con orgullo nos dice de donde somos. Es como nuestro apellido, sin el solo tendríamos un nombre, sin bandera no tendríamos patria.
Es la bandera que cada noviembre desplegamos con orgullo por todas las calles de nuestras ciudades y nuestro país. Siempre recordare mi primer viaje fuera de casa y al volver cansado de tanto trajín en el camino abrí los ojos y al mirar por la ventana pasábamos junto a una escuela donde ondeaba hermosa mi bandera. Dentro de mí despertó un sentimiento indescriptible, un sentimiento comparable solo con el abrazo que di a mis padres justo antes de partir, (claro por aquello de las posibilidades de no volver). Me quede mirando esa bandera movida al viento en esa mañana de verano y me dije "ya estas en casa".
No entiendo como una joven señora va en la calle con su niña un 3 de noviembre y la niña le dice "Mami quiero una bandera", la respuesta me deja atónito: "Camina... no te voy a comprar ninguna pendejada", ¿Que clase de madre niega a una niña una bandera?, La misma madre que quiere un futuro para sus hijos, yo solo espero que esa joven señora se molestara en conseguirle un apellido a su hija, pues por lo visto le esta negando una patria.
Igualmente para muchos no significa nada, y piensan que como en otros países pueden hacer lo que les venga en gana con ella. Como sucedio recientemente en un programa de televisión matutino de entretenimiento, donde un pseudo-luchador profesional tiro la bandera panameña al suelo y procedió a pisotearla. Realmente no vi el incidente, doy gracias por eso, pues de haberlo visto ese día hubiera sido uno de esos días. No se que acciones tomaron los productores contra los “artistas del entretenimiento”, yo en el lugar de los productores del programa hubiera pedido excusas a toda la ciudadanía por semejante incidente tan bochornoso. No podemos culpara a los pseudo-luchadores, pues no tienen la culpa que sus cerebros sean inversamente proporcional al tamaño de sus músculos, ellos no sabían lo que hacían, a parte, explicárselos es como querer enseñar aritmética a las hormigas.
Este año esa bandera a simbolizado tantas alegrías, verla elevarse en un lugar tan distante de casa, en un "Nido de Pájaro", verla ondear al compás de nuestro himno nacional, bajo la atenta mirara de miles de personas y por sobre todo ver aquella felicidad en el rostro de un humilde deportista, medalla dorada al cuello, ganada a base de sangre, sudor y lagrimas, él consigue entregarnos un sueño a cada uno de los que nos identificamos con esa bandera. Otras delegaciones pueden llevarse 20 medallas, pero para nosotros 1 sola vale por 100. Es que hay que ser panameño para entenderlo.
La gente ama los colores que representan a su patria y lo ves en la gente que con orgullo luce la camiseta de la selección nacional de futbol, que como cada año hace su mejor esfuerzo por conseguir el preciado objetivo. Fallando desastrosamente es cierto, pero no se dejan amilanar e igualmente cada aficionado sigue apoyándolos esperando con ansias poder ondear la bandera con la alegría de la victoria. Pero no es que tengamos los peores jugadores del mundo, eso si que no, cada muchacho de esos vale por dos o tres de los del equipo contrario, nadie a parte de ellos y sus familias conocen sus sacrificios. El detalle es que podemos tener muy buenos jugadores pero también tenemos a los peores dirigentes deportivos. Hacer que esa combinación de factores resulte efectiva es difícil pero no imposible. La perseverancia hace milagros y no importa "que tanto perdemos en una derrota", lo que importa es lo "que aprendemos de cada una de ellas". Igualmente hay que disfrutar cada intento.
"Pero yo quiero bandera mía, que cuando me toque por fin, marchar, que cubra entonces mi huesa fría tu lienzo adorado y descansar."*
Muchos crecimos cantando o escuchando esa frase cada noviembre y la verdad yo nunca llegue a entenderla hasta que un buen día leyendo un libro descubrí parte del significado de esa frase. Parte del valor de una bandera.
La noche del 20 de diciembre de 1989, en la batalla por la toma de la Base Naval de Cocosolo en la provincia de Colón, los efectivos del desaparecido ejército panameño despertaron sorprendidos por el fuego de artillería y ametralladoras que destruían la base. Los sobrevivientes lucharon desesperadamente por salir de la base, ponerse a salvo y responder al ataque. Mientras los helicópteros afuera barrían con todo lo que veían moverse en tierra. Luego de incontables minutos el fuego de los helicópteros se desvía hacia el mar y gracias a eso tenemos el relato de los sobrevivientes de una guerra y una batalla que para muchos no tuvieron sentido y que no debieron suceder.
¿Pero que tiene que ver esto con una bandera, o con la patria?
La Patria también es el honor y el valor que das, a tus compañeros, a tus hermanos y a tus amigos, y los sacrificios que estés dispuesto a hacer y como te recuerden después que tus días terminen.
Semanas después de la batalla, una de tantas familias angustiadas que buscaba noticias de sus familiares, encontró la amarga respuesta en una tumba solitaria en un cementerio en Colón. Su familiar no fue puesto en una de las tantas fosas comunes. El Subteniente Manuel de Jesús Castillo, había caído en combate la noche del día 20, al tomar una lancha patrullera en la base naval de Cocosolo, llevarla al mar, responder el fuego y así desviar el fuego de los helicópteros atacantes lejos de la base. Luego que su cuerpo fuera recuperado por el ejército estadounidense, estos ordenaron, que fuera sepultado en una tumba a parte, envuelto en la bandera panameña de la patrullera "Ligia Elena". Así los soldados estadounidenses rendían respeto a Castillo por su valentía, al responder al ataque y salvar a un numero aun desconocido de compañeros.**
La bandera de mi país, que ondea orgullosa en lo alto de un cerro llamado Ancon. No importa de qué ideología política, religión, raza o clase social u otras hierbas aromáticas seas. Es lo que nos representa como país, como nación. Es la que representa a tu patria, llévala con orgullo en tu corazón y has que tus acciones digan que realmente mereces ser llamado panameño, y que panameño no implique el estereotipo del "juega vivo". Has que implique que tu eres una clase diferente de gente, gente que le importa otra gente, gente que hace la diferencia entre "quisiera hacer algo y voy ha hacer algo".
La Patria para mi generación implica tantas cosas. Sueños, luchas, lagrimas tanto de alegría y de tristeza, pero por sobre todo representa las ganas de "echar pa’lante" y poder cantar orgullosos "alcanzamos por fin la victoria".
Galen M.
(*) La Bandera Panameña, Letra: Ignacio De J. Valdés Jr. Música: Alberto Galimany
(**) Relato tomado de “El libro de la Invasión”, Pedro Rivera y Fernando Martínez, Editorial Tierra Firme. Año 1998.
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1 comentario:
Hola. Sabes, muchas veces me he quedado pensando si el sentimiento que yo tengo por mi país, alguien más lo tiene.. y me lo pregunto porque me emociono cuando veo mi bandera, cuando escucho el himno o cuando simplemente veo que Panamá se engrandece. Me causo mucha gracia la anécdota de tus compañeros, que felicidad cuando en otro país te encuentras a un panameño.
Lastimosamente yo vi el "incidente" donde pisotearon la bandera y me lleno de un dolor muy grande, la producción del programa hizo un corte y luego los presentadores mostraron su molestia y pidieron disculpas, era lo minímo que podían hacer pero casualidad mía que luego pongo una emisora y hacen algo peor.. o sea, le seguían dando espacio, increíble.
Coincido totalmente contigo, he sufrido con la camiseta roja este último año demasiado, pero sabes.. ya me alisto para ponermela de nuevo, porque sea como sea, siempre voy a estar con mi sele.
Mil gracias por hacerme ver que hay gente que ama Panamá tanto como yo, porque sin este país yo no sería quien soy hoy.
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